La tortura de comerentre el
griterío
Numerosos restaurantes de todo
el mundo, con España en un lugar destacado de la lista, admiten e
incluso propician unos niveles de ruido incompatibles con una buena
digestión
Numerosos restaurantes de todo
el mundo, con España en un lugar destacado de la lista, admiten e
incluso propician unos niveles de ruido incompatibles con una buena
digestión
La contaminación acústica no sólo
impide el descanso a los que habitan en las viviendas cercanas, sino
que perjudica la salud de todos los que se ven sometidos a la
incidencia de un número excesivo de decibelios” ( Auto
del Tribunal Supremo de mayo de 1989 ).
“El ruido puede
llegar a representar un factor psicopatógeno destacado en el seno de
nuestra sociedad y una fuente permanente de perturbación de la
calidad de vida de los ciudadanos” (S entencia del
Tribunal Constitucional de mayo de 2001 ). “El ruido es una de
las manifestaciones de agresión al medio ambiente y a la salud de
las personas” (S entencia del Tribunal Supremo de
febrero de 2003, Sala Segunda ).
Son algunas de las
sentencias de los tribunales de la democracia española contra del
ruido ensordecedor que agrade gravemente la calidad de vida de las
personas (y muy probablemente también de los animales). Sin embargo,
son numerosos los restaurantes –en todo el mundo, aunque de manera
destacada en España– que admiten e incluso propician unos niveles de
ruido del todo incompatibles con una sana digestión.
Agresiones sonoras
Las maneras de alimentar la bestia de la agresión sonora son varias: con
máquinas tragaperras (especialmente en las cafeterías-restaurantes),
con música demasiado alta y a menudo muy histérica, o con
permisividad ante los chillidos de algunos clientes y sus hijos e
incluso de los propios profesionales del local. Según varios
expertos, el ruido es más peligroso para la salud y acorta más la
vida que el tabaco.
Ensayistas y filósofos se han ocupado
del tema. “El ruido es el mayor enemigo de la inteligencia”,
sentenció Félix de Azúa. “La verdad no se encuentra en el tumulto,
sino en la búsqueda silenciosa”, asegura Umberto Eco. El más
contundente y directo fue Schopenhauer: “La cantidad de ruido que
puede soportarse sin que moleste es inversamente proporcional a la
capacidad mental”.
Es evidente que la alta cocina no puede
degustarse entre gente vociferante. Y la Copa America, a la vuelta
de la esquina.