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TARRAGONA | Sabado 4 de Agosto, a las 09:47:h Los vecinos de Tarragona, hartos del
ruido de las terrazas de verano Los
habitantes de la Part Alta y Baixa piden que se respete la ordenanza
municipal que regula los horarios de los
bares por rubén
lombarte |
«La Part Alta se
plantea como una zona de ocio. Pero aquí viven muchas personas que
trabajan durante el día, que madrugan y a quien no se respeta.
Existe un importante problema de convivencia entre los que quieren
descansar y los que desean irse de fiesta. Lo único que pedimos es
que se cumpla la normativa sobre ruidos y los horarios de cierre de
los locales». Francesc Díez Ral es el presidente de la Associació de
Veïns de la Part Alta de Tarragona, una de las zonas más
'castigadas' en los meses de verano por el ocio y el ruido
nocturno.
Las terrazas de la Plaça de la Font y de la Plaça
del Rei están frecuentadas todas las noches tanto por personas que
están de vacaciones como por trabajadores que salen con sus amigos
para tomar unas cervezas antes de dormir y a la espera de otro día
de trabajo. Sin embargo, en el lado opuesto están los vecinos que
tienen que madrugar, necesitan descansar y se ven afectados por el
ruido de las terrazas y bares musicales que continúan abiertos hasta
altas horas de la madrugada.
«Hay días que no puedes dormir
hasta las tres de la madrugada», explica Marta, una vecina de la
Part Alta. «El problema deriva de las terrazas, aunque los
verdaderos problemas se dan cuando cierran los bares y los jóvenes
continúan la fiesta gritando por las calles». Las terrazas de la
Plaça de la Font están abiertas hasta las 02.00. «Cuando se acerca
la hora de cerrar, los camareros no sirven más copas y comienzan a
recoger las mesas y las sillas», explica Laia, cliente de un bar de
la zona.
A última hora siempre quedan los bares musicales.
Pese a que desde el pasado mes de abril, bares como 'El Cau' y
'Dotzè' no pueden ni siquiera poner música, «lo siguen haciendo»,
prosigue Marta. «La música no molesta, pero muchos jóvenes se quedan
en la calle incordiando a los que queremos descansar». El resultado
a la mañana siguiente: «vómitos y un olor a meados insoportable»,
lamenta. |
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