|
Un juez de Madrid
ha decidido que, si los inquilinos de un piso
hacían demasiado ruido, la solución es que lo
abandonaran. Un mes tendrán que estar sin entrar
en él el grupo de inmigrantes que lo habitaban.
Los vecinos les habían denunciado una y otra vez
porque ni siquiera podían
dormir.
Los
vecinos del inmueble que llevaban 12 años
denunciando los insoportables ruidos que salían
de la casa. Se trataba de un piso patera. El
dueño lo alquiló y el arrendador lo alquilaba a
su vez a cada vez más inmigrantes. Dormían en el
suelo de la cocina, tenían literas en los
pasillos y hasta colchones en la terraza del
edificio.
Lo novedoso es que el juez ha
decidido cortar por lo sano y que los que hacían
ruido en casa salgan de ella por un mes.
Probablemente cuando vuelvan se pensarán dos
veces el seguir molestando a los vecinos. Porque
saben que el castigo es irse a la
calle. |