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Sábado, 26 de noviembre de 2005
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SOCIEDAD
EDICIÓN IMPRESA - Sanidad
La exposición continuada al ruido eleva el riesgo de sufrir un ataque al corazón
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N.R.C.

MADRID. La vida moderna nos mata. La falta de ejercicio físico y la comida rápida, rica en grasas poco saludables, son enemigos conocidos del corazón. Esta semana se han dado a conocer dos nuevos estudios que advierten que la exposición al ruido ambiental y el estrés psicológico también ponen en riesgo la salud cardiovascular.

Más de 4.000 personas han participado en una nueva investigación que ha demostrado la relación entre niveles de ruido elevados y el infarto de miocardio. Los datos se recogieron en Berlín entre 1998 y 2001; 2.000 participantes habían sufrido un infarto y otros 2.000 pacientes actuaron como grupo control en el estudio. Los resultados mostraron que la exposición continuada estaba relacionada con un riesgo moderado de sufrir un ataque. «El riesgo se incrementa con los niveles de sonido más que con la irritación o la molestia personal ocasionada», escribe el epidemiólogo Steffan Willich, autor principal del trabajo. La investigación se ha publicado en la revista de la Asociación Europea del Corazón.

En opinión de Willich, el ruido debería considerarse un nuevo factor de riesgo cardiovascular. Aunque estos investigadores planean nuevos estudios que afiancen los resultados encontrados y les permita evaluar el nivel de decibelios a partir del cual aumenta el peligro. De momento, advierten a las personas con enfermedades cardiacas que protejan sus oídos con niveles cercanos a los 85 decibelios, un ruido similar al que soportan algunos trabajadores de la construcción.

Respuesta personal al estrés

La presencia del colesterol no depende sólo de la dieta, del sedentarismo o de una predisposición genética. El estrés también puede ser responsable en algunos casos, según el Colegio Universitario de Londres. Parece que la reacción personal al estrés se puede traducir en un mayor nivel de lípidos. Se comprobó que quienes reaccionan peor a situaciones emocionales aumentan su colesterol total.