BENITO MUÑOZ / MARTA
BELVER
A partir de ahora las casas de nueva factura tendrán que ser más
silenciosas, como la ley manda. El Consejo de Ministros aprobó el
pasado viernes el Documento Básico de Protección Frente al Ruido,
una normativa de obligado cumplimiento para los promotores
inmobiliarios que aumentará los niveles de exigencia de aislamiento
frente a pisadas, música y gritos procedentes del piso del vecino o
del exterior.
Pero, ¿qué ocurre con las viviendas que ya existen? ¿No tienen
sus moradores derecho a dormir sin que el sonido de los coches de la
calle sea un despertador indeseado a medianoche? «Técnicamente es
posible protegerlas, aunque las obras de acondicionamiento son algo
más costosas que si se hubieran tomado las medidas en el momento de
la construcción», contesta Juan Frías, secretario general de la
Asociación Española contra la Contaminación por el Ruido
(Aecor).
Consejos
«Para acondicionar una casa contra el ruido, aconsejaría tirar
los tabiques, adaptar el suelo y, también, pensar no sólo en el
interior de la vivienda, sino en el exterior», señala Luis Jiménez,
director del Gabinete Técnico del Colegio Oficial de Aparejadores y
Arquitectos Técnicos de Madrid (Coaatm).
El aislamiento doméstico frente a los sonidos molestos tiene tres
frentes principales de lucha: paredes, suelos y techos.
En el primero de ellos, «el punto crítico son las ventanas»,
apunta Frías. A la hora de la selección, los expertos recomiendan
«doble acristalamiento, aunque sea de gama normal, y sistema de
apertura oscilobatiente, no corredera, para garantizar mejor la
estanqueidad».
Y una precisión más: tan importante o más que una buena ventana
es su correcta instalación para que ningún hueco, por mínimo que
sea, permita que penetre aire.
«Las ventanas deben tener una determinada capacidad de
aislamiento, según lo que pretendamos», apunta Jiménez.
En cuanto a la parte ciega de las paredes, la actuación consiste
en blindar el tabique existente, lo que en el argot de la
albañilería se conoce como trasdosar. A cambio de perder algunos
centímetros de superficie útil de la casa, se puede restar la
intensidad del ruido mediante una fina capa de ladrillos o una placa
de yeso laminado, colocando en medio un material absorbente
(generalmente, lana mineral). «La lana de roca o de vidrio de alta
densidad son planchas que se encargan por metro cuadrado y resultan
baratas. En general, el aislamiento acústico (y térmico) no es caro.
Supone entre el 1% y el 4% del valor de una reforma», añaden los
aparejadores.
«Es más barato sobredimensionar la pared que dejar un tabique
menos aislado y compensarlo con una ventana más cara», precisa el
secretario general de Aecor.
Para amortiguar el sonido del aspirador del morador de arriba y
demás ruidos molestos, el sistema más eficaz es colocar bajo el
suelo del piso del vecino una capa de polietileno o lana mineral,
según detalla Frías. Si el propietario de la otra vivienda no está
por la labor de hacer obra en su domicilio, el 'plan b' es instalar
un falso techo con una placa de yeso laminada que deje una cámara de
entre 20 y 30 centímetros rellena, nuevamente, de material
absorbente.
Las pisadas
«En este último caso se puede reducir el ruido aéreo [voces,
televisores...], pero las pisadas, por ejemplo, se oirán
prácticamente igual, ya que el ruido por impacto tiene otro sistema
de transmisión que de esta forma no se aisla», puntualizan desde
Aecor.
Finalmente, existe la posibilidad de blindar el suelo propio con
el mismo método indicado para el del vecino: colocar una capa de
polietileno o lana mineral sobre el forjado y, encima, el mortero y
el acabado. Aunque se consigue cierto beneficio, los expertos
consideran que con esta actuación quien gana más aislamiento es el
residente del piso de abajo.
«Es importante levantar tabiques nuevos porque a través del suelo
y las conjunción entre éste y aquéllos se filtran normalmente muchos
ruidos», añade Luis Jiménez.
«También pueden ponerse fieltros de lana de vidrio muy finos a
las tuberías, envolviéndolas. Es posible evitar los ruidos de las
bajantes poniéndolas acústicas», señala.
«Aunque hablemos de aislamientos contra el ruido, la lana de roca
y de vidrio sirven también para el térmico y eso es muy importante
en las paredes que dan al exterior», continúa. «Es fundamental en
toda reforma cumplir las ordenanzas. No se puede, por ejemplo, poner
un extractor en el baño si no cumple los reglamentos
pertinentes».
«Lo más importante es que haya continuidad en el aislamiento»,
puntualiza Frías. «Si se pone una placa absorbente y se deja un
centímetro al aire para poner otra se pierde mucha calidad en la
protección», añade.
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