Esgrimen
que las molestias de contaminación acústica que sufren son
«insoportables» y, por ello, renuevan sus quejas.Algunos residentes
del centro de L'Hospitalet de Llobregat exigieron ayer soluciones
para contrarrestar el «martirio» que les supone habitar esa zona
debido a la problemática de ruido e incivismo provocada por los
clientes de las discotecas del polígono Famadas, situadas en suelo
de la limítrofe localidad de Cornellà de Llobregat.
Las protestas, organizadas alrededor de
una plataforma de afectados por la actividad de las discotecas, son
reiteradas desde hace meses. El foco del problema no está en el
volumen de la música de las discotecas -perfectamente insonorizadas-
sino en las conversaciones, los gritos y los desplazamientos de
clientes que se producen a la salida, que se registra alrededor de
las seis de la mañana desde hace unos meses.
Los vecinos del núcleo urbano más próximo al polígono insisten en
que, durante las madrugadas de los fines de semana, su vida deviene
un calvario: «Nuestro descanso es siempre muy difícil», señaló a
este diario Núria Huete, portavoz del colectivo, «pero, últimamente,
más todavía». Y es que aseguran que durante los meses de verano,
cuando los residentes abren las ventanas de sus viviendas para
soportar mejor las altas temperaturas que se registran, las
molestias «van a más».
A pesar de que dos de las discotecas -Bora Bora y Malalts de
Festa- han cerrado sus puertas durante los meses de verano, Huete
señala que la actividad de la sala de fiestas Capitolio les genera
mucha inquietud. Al parecer, este local ha absorbido parte de la
clientela de La Pascana, discoteca de ambiente latinoamericano
situada en el distrito de Collblanc-La Torrassa que lleva seis meses
precintada por irregularidades de diversa índole.
Las quejas de los residentes del Barri Centre de L'Hospitalet
señalan la necesidad de atajar la conducta «ruidosa y ocasionalmente
violenta» de algunos de los 3.000 usuarios de las salas de
fiesta.Las exigencias vecinales señalaban, incluso, la necesidad de
trasladar las tres discotecas a otra zona bajo el pretexto de que no
cumplen con la normativa.
Esas reclamaciones obligaron a mover ficha a los ayuntamientos de
L'Hospitalet y Cornellà de Llobregat, la Policía Nacional y los
Mossos d'Esquadra, que despliegan un dispositivo especial para
prevenir problemas durante los fines de semana.
Asimismo, los dos consistorios a los que afecta el conflicto
trabajan en la búsqueda de medidas pedagógicas que erradiquen los
comportamientos incívicos denunciados por los vecinos.
Pero la buena voluntad mostrada por el alcalde de L'Hospitalet,
el socialista Celestino Corbacho, para minimizar la incidencia en la
zona no es suficiente para la portavoz de la plataforma de afectados
por el ruido de las discotecas, quien considera que existe «mucha
pasividad» por parte del consistorio. «Se producen peleas entre
jóvenes en plena calle, y tememos que algún día pueda volver a pasar
algo grave», dice la activista vecinal.
El 29 de enero de 2006, un joven de Premià de Mar (Maresme) murió
en los aledaños de una de las discotecas como consecuencia de un
atropello premeditado a manos de otros dos que, a continuación, se
dieron a la fuga.