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La proliferación de las áreas de ocio nocturno, el crecimiento
del parque automovilístico y el aumento de los medios de transporte
público han provocado un incremento de las denuncias por ruidos en
la provincia de Castellón que "se disparan con la llegada del
verano, cuando los castellonenses pasan más tiempo en la calle",
según explicó el asesor jurídico de la Unión de Consumidores, Juan
Carlos Insa.
Las primeras semanas de calor obligan a la población a hacer vida
fuera de casa, por lo que los ruidos se intensifican y se prolongan
hasta altas horas de la madrugada. Esto provoca que el estruendo de
"discotecas, tráfico y obras", dispare las quejas de los
castellonenses, instalados en esta época en áreas costeras, señalan
Insa. Por ello, "aunque en los que va de año ya se han recibido
60 denuncias en la UCE, la mayoría pertenecientes a comunidades de
vecinos, o viviendas de toda una calle, seguro que las protestas
incrementan en los próximos meses", apuntilla el experto.
Una opinión que corroboran los datos ofrecidos por un estudio del
Instituto Nacional de Estadística en el que se demuestra que cerca
del 40% de los hogares de localidades costeras como Benic ssim,
Oropesa, Moncofa o Benicarló han emitido quejas referentes a ruidos.
Esta situación ha llevado a muchos ayuntamientos a establecer
ordenanzas municipales que desarrollen mapas acústicos para tomar
medidas en las zonas de mayor contaminación, como han hecho en
Benicarló, Peñíscola, La Vall d´Uixó o Moncofa.
Sin embargo, las denuncias vecinales por ruido chocan en muchos
casos con los intereses de los empresarios de ocio, que aseguran que
el ruido se intensifica fuera de los mismos, pero no dentro. La
batalla entre vecinos y empresarios de ocio ha sido
especialmente tensa en Peñíscola, donde a instancias de los
residentes éste será el primer verano en el que la zona de Peñíscola
Playa funcione como Zona Acústicamente Saturada (ZAS), lo que supone
la desaparición de los pubs. Informa: Bartomeu Roig.
En Benic ssim los empresarios de la plaza de Los Dolores
esperan poder retomar la actividad este verano extremando las
medidas contra el ruido, aunque la conselleria de Territorio tiene
previsto realizar mediciones con sonómetros a fin de estudiar si
también puede declararse ZAS. Inorma: María José
Castillo.
Y a pesar de que Generalitat y ayuntamientos intentan paliar la
contaminación acústica con planes y controles para el cumplimiento
de la Ley 7/2002 de Protección Contra la Contaminación Acústica,
"el 50% de la población sufre niveles críticos de ruido,
superiores a los 65 decibelios", según explicaron varios
otorrinos. Un índice en el que pueden aparecer graves transtornos en
el sueño, la comunicación y la concentración.
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