Los vecinos que viven próximos a la iglesia
de Nava dicen estar «hartos» del ruido que producen las campanas de la
parroquia. Por este motivo piden que el Ayuntamiento lo tenga en cuenta en la
ordenanza que se encuentra realizando sobre el ruido. Es decir, que se regulen
de alguna forma los horarios de toques. Y es que las campanas de la iglesia
naveta son poco celestiales.
Los afectados se quejan principalmente de
esta situación los domingos por la mañana: tienen que soportar 203 campanadas en
media hora y en horario de ocho y media a nueve de la mañana. El descanso
dominical se hace imposible. Los residentes cuentan que a las ocho y media en
punto comienzan a sonar 60 campanadas más una, que se repiten cada diez minutos
hasta menos diez, incrementando cada vez una más. A la hora en punto suenan
nueve tonos y cuando pasan dos minutos, otras nueve. Se trata de la llamada a la
primera misa del domingo. La misma secuencia se repite para recordar la
eucaristía del mediodía y de la tarde no sólo los domingos, también los lunes y
los jueves.
A todo esto, los vecinos tienen que sumarle las campanadas
correspondientes a cada hora y que se repiten cada dos minutos. Por la noche,
tampoco cesa este repicar poco celestial, aseguran.
Tapones
Afirman estar perdiendo la paciencia y no saber cómo aliviarse del
ruido. Hay quien ha recurrido, incluso, a dormir con tapones. «Sufres un
problema de sueño importante, te duele la cabeza. Yo me levanto estresada y de
mal humor», señala una de las vecinas afectadas. Agrega que «a partir de las
ocho y media de la mañana, los domingos ya no duermes más». Eso del descanso
dominical es difícil de entender. «Ahora mismo vengo de la farmacia de comprar
tapones y valeriana», indica sin ocultar su desesperación. «Llega un punto en el
que no puedo más, es horrible». Esta vecina argumenta que «si ocurriera los
lunes daría igual, porque se madruga, pero por la noche no tengo por qué estar
aguantando las campanas a todas las horas y mira que yo soy de dormir...».
Otro de los afectados manifiesta igualmente que «los domingos por la
mañana es brutal, caen 203 campanadas...». Y demuestra que se sabe de memoria la
secuencia, pero parece que lo de contar campanas no le permite conciliar el
sueño, más bien todo lo contrario. «Reconozco que cada vez las escucho más,
quizá porque es ya una obsesión».
Supresión
Por todo
ello algunos de los residentes en el entorno más próximo a la iglesia piden «que
no suenen por la noche o los domingos por la mañana». Otra persona matiza que
«también hay gente que duerme durante el día, porque trabaja de noche». Los
vecinos prefieren mantener su anonimato.
Por su parte, el párroco,
Eduardo Solís, manifiesta que «no se le ha quejado nadie directamente» y se
muestra sorprendido: «Suenan como siempre». Recomienda que «si hay alguna
persona molesta que me lo comunique» para tratar de solucionar el problema.
El campanario de la iglesia de Nava está informatizado desde hace unos
cuatro años, por lo que, según el sacerdote, «no se pueden bajar los decibelios.
Sólo podría silenciarlas». No obstante, cabe la posibilidad de que la empresa
responsable de la instalación revise su molesto repicar.
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