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Científicos analizan en Cádiz los efectos de
la contaminación acústica sobre los cetáceos Las medidas que acuerden serán vinculantes para todos los
países integrados en el Tratado Antártico | 26 de
enero de 2006

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| Cerca de una veintena de expertos
pertenecientes al Comité Científico para la Investigación Antártica
(SCAR, sus siglas en inglés) se reúnen estos días en Cádiz para
evaluar los efectos de la contaminación acústica en los mares sobre
los cetáceos y otros mamíferos marinos. Las medidas que se acuerden
en este encuentro, que termina hoy, serán vinculantes para todos los
países integrados en el Tratado Antártico o que operen con fines
científicos en el continente helado.
"El problema radica en encontrar la manera de continuar con
las investigaciones en la Antártida perjudicando lo menos posible a
los cetáceos, porque no se puede dejar de investigar", explica
Manuel Catalán, profesor emérito de la Universidad de Cádiz y
presidente del Consejo de Administradores de los Programas
Nacionales Antárticos (COMNAP).
Según Catalán, la contaminación acústica viene producida,
sobre todo, por las embarcaciones militares, "cuyos sónares para la
detección de submarinos emiten ondas ultrasonoras que superan el
límite soportable por los cetáceos, fijado en 180 decibelios".
Los equipos acústicos son necesarios para la mejora, entre
otras cosas, de la cartografía náutica, la investigación de los
fondos marinos y las propiedades de las columnas de agua en el
Océano Antártico.
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