Volver
ESPAÑA , noticia de Edición
Impresa
Los 300 habitantes de Belvis tendrán que abandonar sus casas
El ruido que provocan los aviones en la pista que se estrenará el día 5 es insoportable
?elvis del Jarama está muy cerca de ser historia. Esto es lo que
seguramente le sucederá en los próximos meses a esta pedanía de la localidad
madrileña de Paracuellos del Jarama. Sus 300 habitantes tendrán que abandonar
sus casas por el ruido insoportable que causarán los aviones al utilizar la
quinta pista del aeropuerto de Barajas que se estrena el próximo día 5.
El Ministerio de Medio Ambiente y AENA (la empresa pública que gestiona
los aeropuertos españoles) ofrecerán la próxima semana a estos vecinos la
posibilidad de trasladarse a otras viviendas, aunque su ubicación no está
decidida todavía. También les darán la opción de insonorizar sus actuales casas,
pero según afirmó ayer el director general de Calidad Ambiental, Jaime
Alejandre, el ruido de los aviones será «inadmisible», pues por el día superará
los 80 decibelios y por la noche sólo disminuirá a 70.
Belvis, un pueblo
de casas blancas bajas fundado hace 50 años, está situado a escasos tres
kilómetros de la cabecera de las nuevas pistas del aeropuerto. Sus habitantes
observan con nitidez las características de los aviones que los sobrevuelan, que
serán uno por minuto cuando comience a funcionar la nueva pista.
Hoy en
día ya sufren las inclemencias del ruido porque las casas están situadas en una
de las rutas de aproximación a Barajas. Tanto es así, que los vecinos aseguran
que los niños se despiertan por la noche debido al ruido. Otros se quejan de que
las vajillas tiemblan, que la televisión no se oye y que tienen que dejar de
hablar por teléfono cuando un avión pasa por encima.
Buscar otras
rutas
Alejandre precisa que el Gobierno ha intentado buscar las
rutas aéreas que permitan disminuir los problemas, pero Belvis del Jarama tiene
una afección «imposible de solucionar». «Llevamos trabajando en esto desde el
año pasado y se han ido haciendo las actuaciones que se han podido, ajustando
las rutas. Y hemos llegado a una situación en la que ya se ve claramente que no
hay más solución que esta», añadió.
Sin embargo, la alcaldesa de esta
pedanía, María del Carmen Ramos, de IU, aseguró ayer que desconocía la propuesta
del traslado e indicó que esa es «la última opción». Es más, dijo que seguirá
denunciando el incumplimiento de las rutas.
«En las reuniones mantenidas
con las comisión de seguimiento del aeropuerto hemos seguido reivindicando el
cierre nocturno del mismo y que se respeten las rutas, algo que no se hace, así
como que se aíslen las viviendas», afirmó Ramos. Y añadió: «No se puede valorar
la opción del traslado si antes no se han contemplado las otras opciones».
Coste sin determinar
El coste del traslado, del
que se hará cargo AENA, dependerá finalmente del número de vecinos que opten por
cambiar de vivienda o insonorizar la actual residencia, así como de los plazos y
de la tasación que se dé a las viviendas, que según el portavoz de Medio
Ambiente, en estos momentos son imposibles de calcular.
El ambiente ayer
en esta pedanía era de sorpresa y estupor, pues desconocían la propuesta, ya que
según la alcaldesa en ninguna de las reuniones de la comisión de seguimiento se
expuso esa posibilidad. Mientras algunos vecinos veían con buenos ojos la opción
de trasladarse a pueblos del entorno, otros se oponían drásticamente. «A mí no
me sacarán de aquí. He nacido aquí y no me quiero ir a ningún otro sitio»,
exclamaba bien alto una mujer.
La declaración ambiental que se hizo en el
2001 ya indicaba que Belvis sufría niveles de ruido superiores a los 80
decibelios, muy por encima de lo que establece la ley. Pero el Gobierno anterior
no se planteó esta actuación.