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Cállate, por favor Cuatro mimos instan a los noctámbulos a respetar el
descanso
TRINI
AVILÉS - 25/07/2005 BARCELONA
Felipe,
Marisol, Andrés y Miriam. Así se llaman los cuatro mimos que hasta
el próximo 17 de septiembre reprenderán a los jóvenes ruidosos que
cada fin de semana se congregan en los bares de la Ribera y la plaza
Reial. Esta iniciativa, que el año pasado se saldó "con éxito", es
fruto de un acuerdo entre el Ayuntamiento y diferentes asociaciones
de comerciantes para "sensibilizar a los usuarios de la zona, de una
manera simpática, de que los vecinos están descansando", afirma
Albert Rodríguez, director del grupo ecologista que coordina la
actividad en Ciutat Vella. Según Rodríguez, el incivismo nocturno en
Barcelona ha aumentado en los últimos meses, "por eso, hemos
recurrido a los mimos para concienciar a los jóvenes sobre este
problema, muy ligado a la práctica del botellón".
"Al
principio la gente se sorprende, después calla y, al final, ríe".
Así describe Andrés, uno de los mimos, la reacción de los que
reciben una piruleta a cambio de un ¡ ssshhh!."Hay gente que
nos imita, otros nos ofrecen copas pero todos callan", dice.
Esta silenciosa iniciativa, que espera reducir las quejas
vecinales sobre el ruido nocturno, supone un coste de 13.000 euros y
"es sólo una parte del problema del incivismo", según el presidente
de la Associació d´Amics i Comerciants de la plaza Reial, Robert
Tires. "Está claro que buscan el diálogo entre los vecinos, los
dueños de los bares y los que se divierten en las calles y las
plazas", pero "el ruido sigue aquí, además de la suciedad y el mal
olor", añade. El primer local en adoptar esta original forma de
hacer callar a sus clientes fue La Paloma,que, en los últimos
meses, ha reducido sus quejas. "Antes había muchas protestas. Ahora
ya no se habla del tema", comenta una vecina de la discoteca.
Sin embargo, para un reducido número de vecinos, esta
campaña supone un gasto de dinero público inútil. Maribel, una joven
que vive en el paseo del Born, dice exaltada que quiere marcharse
del barrio, "pero no a causa del ruido, sino por lo caros que están
los alquileres". Asu lado, un amigo argentino disentía de esta idea
y mientras se lleva una piruleta a la boca califica con un "está
buena" la iniciativa. Para otros, la solución para mitigar el ruido
que provoca el ocio nocturno está en cerrar aún más tarde los
locales. "Así no habría tanta gente por la calle entre las 2 y las 3
de la madrugada", explican tres jóvenes - Miquel, Sergio y Marc-
vecinos del Gòtic y del Raval y a quienes no molesta el ruido.
Por su parte, los propietarios de los bares están
"encantados" con la iniciativa, ya que así esperan reducir el número
de quejas vecinales. Por eso, la mayoría de los locales de los
alrededores participan en esta campaña por segundo año consecutivo.
Este fin de semana, aunque sólo fuera por unas horas, el
silencio se dio cita en las calles de la Ribera y la plaza Reial.
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