La hipoacusia o pérdida de audición era antes una patología propia de la vejez, pero en la actualidad se manifiesta también en la edad madura. Las causas, además de genéticas, hay que buscarlas «en los nuevos modos de vida. Los auriculares todo el día puestos con un volumen elevado son un factor determinante». Según Sainz, «la mayoría de los jóvenes no viven en unas condiciones extremas de ruido que les provoquen sordera, pero sí tienen un factor de riesgo relativamente elevado en las discotecas y sobre todo, con los walkman».
Además, la pérdida de audición suele ser «tan pequeña en un primer momento, que el paciente no suele notarla en el día a día». Los problemas auditivos se detectan «en las revisiones rutinarias. Acuden con otra sintomatología y en la exploración es cuando se descubre que el enfermo ha perdido oído».
La prevención, apunta Sainz, «es la única fórmula para solucionar el problema».
Zonas
Sufridores en casa: En Granada, el 29,4% de los hogares sufre ruidos del exterior, según el Instituto Nacional de Estadística. Sin embargo, hay zonas más conflictivas. Entre las más ruidosas están las calles del centro con más tráfico como Gran Vía o Reyes Católicos.
Daños y consecuencias
Los auriculares: Usarlos al máximo volumen más de quince minutos al día puede ser perjudicial, según la Universidad de Salamanca.
Discotecas y bares: Llegan a los 100 decibelios (dB). Si la exposición es continuada y habitual, hay riesgo de lesión, según advierte la Organización Mundial de la Salud.
El teléfono: Los jóvenes escuchan 10 dB menos que sus padres a su misma edad.
El ‘botellón’ del Hospital Clínico
El ruido impide el descanso y nos hace agresivos. Por ello cerca de los hospitales ni siquiera se puede tocar el claxon de los automóviles. Pese a ello, el famoso botellón de Granada tiene uno de sus puntos en las cercanías del Clínico. Los fines de semana, la Policía Local recibe decenas de llamadas de los vecinos y de los familiares de los enfermos encamados en el centro.