SAN SEBASTIÁN. DV. Una exposición
constante al ruido en el lugar de trabajo puede provocar no sólo
problemas de audición, sino también un mayor estrés, más accidentes
laborales e incluso efectos adversos para el feto en las mujeres
embarazadas. El número de bajas y de horas perdidas por problemas
auditivos ha crecido de tal modo en los últimos años que la Unión
Europea ha decidido obligar a las empresas a rebajar sensiblemente
el nivel máximo de ruido autorizado en las empresas. La medida, en
España, previsiblemente no vendrá sola. La reforma del actual
protocolo para la detección de la sordera que el Instituto Vasco de
Salud Laboral-Osalan prepara para el Ministerio de Trabajo obligará
a las empresas a medir la audición de los trabajadores con equipos
tan sensibles como los que se usan para comprobar el estado de los
oídos de los recién nacidos.
La directiva de la UE que entra
en vigor en febrero establece que el nivel máximo de ruido al que
puede exponerse un operario en una jornada laboral de ocho horas es
de 87 decibelios, tres menos que en la actualidad. La puesta en
marcha de esta directiva se hará acompañar en España de una
propuesta para sustituir en las empresas los actuales audímetros por
nuevos equipos para la medición de las otoemisiones. Son más
precisos y más fiables.