pamplona.
Los vecinos de la calle Cortes de Navarra han acudido a los
tribunales por las vías penal y contencioso administrativa,
para denunciar tanto al Ayuntamiento de Pamplona como a la
Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, como responsables de
las molestias "insalubres" que sufren desde que hace dos meses
se instalara una parada de autobuses. Ambas denuncias han sido
presentadas por un matrimonio que reside en esta calle en
representación de los inquilinos de los números 1,3 y 5 de
Cortes de Navarra y 7 de la avenida Carlos III.
La denuncia penal se ha incoado contra la alcaldesa,
Yolanda Barcina, los concejales de Sanidad y de Protección
Ciudadana, Ignacio Polo y Eradio Ezpeleta, respectivamente, y
el presidente de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona,
Luis Ibero, como presuntos autores de las lesiones, tales como
irritabilidad, ansiedad y depresión que el denunciante afirma
padecer, para lo que ha aportado un parte médico.
El recurso contencioso administrativo ha sido presentado
contra la inactividad del Ayuntamiento de Pamplona en la
protección de los derechos fundamentales de la persona, tales
como la intimidad personal, la integridad física y la salud y
la inviolabilidad del domicilio.
Desde el pasado 22 de agosto a y causa de la reordenación
del tráfico por la construcción del parking de Roncesvalles
los autobuses urbanos estacionan en la nueva parada de Cortes
de Navarra todos los días de la semana. En el recurso se
denuncia que todos los días, sobre las 6.30 horas de la
mañana, al menos tres autobuses realizan una parada técnica
con el motor en marcha de unos 20 minutos para ajustar los
tiempos de las rutas. Las molestias, que incluyen vibraciones
en los domicilios y contaminación, se prolongan durante todo
el día hasta la medianoche.
Según los vecinos "la situación es muy grave", ya que se
han visto obligados a dormir en las estancias interiores de
sus casas e incluso algunos "se hospedan en hoteles los fines
de semana" a causa de las cuatro líneas nocturnas que
estacionan cada media hora. Los afectados afirman que la
Mancomunidad sólo les ha prometido quitar las paradas técnicas
nocturnas cuando se coloque la marquesina de la parada de
Labrit, pero no así las diurnas, que seguirán como ahora. En
tono irónico la mujer firmante de la denuncia afirma que
"esperamos que todo se haya solucionado para la primavera de
2007", en clara alusión a las elecciones municipales.
La Mancomunidad justifica que los autobuses deben mantener
los motores en marcha para que no se estropeen las baterías,
argumento que no les vale a los vecinos, máxime cuando
"implica anteponer una mera cuestión técnica sobre la salud de
las personas".
La Policía Municipal ha realizado tres sonometrías en un
domicilio. En todas el nivel de ruido superaba lo marcado por
el Decreto Foral 135/89, que establece además que el horario
diurno, más permisivo en esta materia, es el comprendido entre
las 8.00 y las 22.00 horas, cuando los autobuses "rebasan esas
franjas las 24 horas los siete días de las semana".