VIGO , noticia de
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Los pisos no se abaratan junto a las discotecas de Areal, pero las inmobiliarias tardan mucho más en venderlos
Los edificios de la zona pagan 900 euros al año por un servicio para limpiar pintadas
El patrimonio lo es menos en Churruca. En el entorno de la zona
de bares más saturada de Vigo el precio de los pisos cae un 50% con respecto a
calles cercanas como República Argentina, Cuba o María Berdiales, según
denuncian en la inmobiliaria Santa Cruz, que tiene su sede precisamente en
Churruca. Y ofrecen datos: el metro cuadrado de vivienda cotiza en edificios de
Rogelio Abalde, Cervantes o la propia calle Churruca a 2.400 euros, que no son
pocos, pero sí muchos menos que los 5.000 que piden por pisos situados a cien
metros del exceso de decibelios, según confirman varias inmobiliarias del
sector.
De hecho, sólo la movida nocturna parece capaz de contener la
abrumadora escalada en los precios de la vivienda que sufre Vigo. En la ciudad,
los pisos han duplicado su valor en cinco años, según un informe de la
consultora inmobiliaria Foro. Este salto cuantitativo deja el metro cuadrado de
hogar en una media de 3.091 euros, cifra sólo superada en el centro de Madrid y
Barcelona.
Aunque esos 3.091 euros están lejos de las cantidades que
piden las inmobiliarias en el centro de la ciudad. Sirven de ejemplo las
viviendas de calles como Areal, Pontevedra e Inés Pérez de Zeta, otra zona
saturada de ruidos y bares, en la que los pisos no bajan de precio ni aunque la
movida recupere el vigor de los años ochenta. «En la zona de Rosalía la vivienda
no se devalúa ni por las discotecas. La gente quiere vivir en el centro igual,
de hecho los pisos se están vendiendo por 60 o 80 millones de pesetas. Aunque es
cierto que cuesta más venderlos. Vienen clientes, como uno de esta semana, que
no quieren saber nada de esta zona por el ruido», cuentan en la inmobiliaria
Totcasa, en un análisis muy similar al que hacen en agencias como JAM o Martín.
Cuesta vender
Lo confirman los propios vecinos de
la zona. «El problema no es que se desvalorice la vivienda, sino que tardas en
venderlos más de un año y medio, que es lo que lo tuvo a la venta una gente que
vive aquí», explicaba ayer uno de los residentes de Ines Pérez de Zeta que han
empapelado sus ventanas con carteles contra el ruido.
Servicio de
limpieza
En Churruca el problema a la hora de vender va más allá
de los decibelios. Las inmobiliarias se quejan de que la plaza de Portugal se ha
convertido en un entorno marginal. «No es sólo el ruido, el vandalismo, las
pintadas, el vidrio en las calles. Además en el fondo de la plaza Portugal se ve
como trapichean con drogas, se pinchan, hacen sus necesidades... un desastre.
Eso conlleva gastos: hay que aislar más las viviendas y entregamos los edificios
con un servicio de mantenimiento para limpiar pintadas que cuesta entre 600 y
900 euros y que pagan los vecinos. Tampoco puedes poner puertas de cristal en
los portales, porque sólo sirve para estar todo el día recogiendo cristales
rotos», subrayan. Con todos esos problemas, no extraña que en la inmobiliaria
Martín reconozcan que resulta «dificilísimo vender en Churruca: hay mucho lío en
poco sitio». Y esa es una combinación magnífica para los bares que abarrotan la
zona, pero desastrosa para quienes conviven con ellos y con los excesos que
provocan.