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- ENTREVISTA // LLUÍS GALLARDO >> ABOGADO
"Empecemos a hablar de violencia acústica"

Califica el ruido de agresión y pide a las autoridades municipales que apliquen la ley

 
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NÚRIA Navarro

Barcelona, 1969
Extécnico municipal
Presidente de Juristas contra el Ruido


Al parecer España es, detrás de Japón, el país más ruidoso del mundo. Y se ha demostrado que el ruido es perjudicial para la salud. Lluís Gallardo, defensor de los damnificados por los decibelios ajenos, es el jurista que en el 2001 ganó la primera sentencia en España de este tipo y expulsó a unos inquilinos molestos.

--¿El ruido puede matar?
--Sí. Un señor de Zaragoza que sufría del corazón y vivía en una zona de gran concentración de locales de ocio reclamó reiteradamente al ayuntamiento su derecho al descanso. Una madrugada tuvo un infarto y murió. Se ha demandado al ayuntamiento, pidiéndole una indemnización de 60.000 euros por no haber aplicado las medidas pertinentes que evitaran esa muerte.
--Hay daños menos extremos.
--El ruido perjudica el sistema inmunológico, provoca un cambio de conducta, agrava enfermedades de base, causa irritabilidad, desconcentración e insomnio, aumenta el colesterol... El ruido es una agresión. Hay que empezar a hablar de violencia acústica.

--¿No exagera?
--El ruido viola derechos fundamentales de la persona: el derecho a la salud, a la intimidad y a la inviolabilidad del domicilio.

--¿Y eso cómo se demuestra?
--Antes era más difícil, pero tras la sentencia de Estrasburgo por el caso de Pilar Moreno, de Valencia, la cosa ha cambiado. ¿Qué ha dicho Estrasburgo? Que los tribunales estaban totalmente equivocados al exigirle una prueba concluyente de que dentro de su domicilio tenía ruido, porque el ayuntamiento tenía informes sonométricos que decían que en su calle había una media de más de 100 decibelios.
--¿Los ayuntamientos no arriman el hombro?
--Están más concienciados los jueces y fiscales que las autoridades municipales, que teóricamente son las encargadas de aplicar la legislación. ¿Por qué? Porque la autoridad municipal está imbuida de la política a seguir para lograr la reelección.

--Cerrar locales es impopular, claro.
--Claro. Pero no sólo cerrar locales. Este verano sufrimos los bongós de la Ciutadella. El ayuntamiento tiene la obligación de aplicar una normativa que dice que está prohibido tocar instrumentos de percusión con amplificadores en la vía pública. Pero opta por la permisividad.

--Usted y sus clientes tendrán fama de avinagrados, ¿no?
--¡Y de aguafiestas! Pero no sólo nos dicen eso. ¿Sabe qué manifestó un político en público? Que la gente que tiene problemas con el ruido es "porque toma pastillas para dormir y porque no chinga". Eso lo dicen quienes no entienden el problema.
--Quizá lo hagan tras un ejemplo.
--Llevo el caso de una persona que vive en un piso pegado a un horno que trabaja toda la noche. Padece una esquizofrenia de base y tiene el derecho y la necesidad de descansar.

--El panadero tiene el derecho a hacer pan.
--Sí. Pero legalmente, y Estrasburgo lo ha vuelto a recordar, prevalece el derecho a la salud y a la intimidad. El panadero debe tomar las medidas pertinentes para evitar una transmisión de ruidos que supere a los límites permitidos.

--Y luego está el tráfico. ¿Algún punto negro?
--La Via Laietana. No sólo por el volumen de tránsito, sino por su configuración arquitectónica. Pero también la Gran Via, que en hora punta registra casi 80 decibelios.

--¿Eso es mucho?
--La voz asciende a unos 55 decibelios; una sirena, a unos 100, y en una discoteca hay entre 110 y 120. El umbral del dolor se sitúa en 120.

--Tirar de la cadena son 85 decibelios. Si vas mal, ¿torturas al vecino?
--(Ríe) En Suiza igual viene la autoridad municipal y se te lleva el váter.

--Suerte que aquí no.
--En serio, en Catalunya tenemos la ley 16/2002 de protección contra la contaminación acústica. Esa ley es ambigua, pero pone en manos de los ayuntamientos un arma potentísima para acabar con el ruido. El ayuntamiento precinta locales, pero muchos se pasan el precinto por el forro. Entonces, la ley dice que puede aplicar una sanción que va de los 12.001 a los 300.000 euros. Pero eso no ocurre.

--¿...?
--La aplicación de bandas sonorreductoras y el control de ruido de las motos son operaciones políticas. En Cádiz la policía local precinta los equipos de música de los coches-discoteca, los del chunda chunda, y pone multas de 600 euros. Aquí pone carteles diciendo que el sonido de noche molesta, ¿comprende?

--Oiga, ¿nunca ha hecho ruido?
--Mmm... En mi etapa heavy metal los vecinos se me quejaron un par de veces. Pero la etapa me duró poco.


Noticia publicada en la página 9 de la edición de 12/1/2004 de El Periódico - edición impresa. Para ver la página completa, descargue el archivo en formato PDF



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