Joel Albarrán Bugié. 01.07.2005
Tras años sin poder dormir tranquilos las
noches de los viernes y los sábados, los vecinos de la discoteca K-ché, en la
calle Lepant, se felicitaban ayer mientras el Ajuntament precintaba el local por
un mínimo de nueve meses.
Las quejas eran por ruido y vandalismo, pero ha sido un incumplimiento en
el aforo lo que ha permitido al Ajuntament iniciar las «medidas contundentes»
contra los locales ruidosos y poco respetuosos con el descanso de los vecinos,
según explicó ayer a 20 minutos la regidora de Horta-Guinardó, Elsa
Blasco.
«Un cierre por nueve meses es una sanción muy importante», aclaró Blasco
(normalmente, son de seis meses). La intención es que el cierre de K-ché sea
«definitivo», pero el expediente –avalado por la conselleria de Interior y por
un juez– decreta que sea hasta febrero, y entonces «veremos qué pasa», dijo
Blasco.
El cierre se acompaña de una sanción de 48.000 euros (45.000 por incumplir
el aforo y 3.000 euros por ruidos en la calle).
Una camarera del local, Neus
Yus, no pudo evitar echarse a llorar al descubrir que se había quedado sin
empleo. Yus afirmó que el aforo hacía tiempo que no se superaba, que las peleas
eran las habituales de cualquier local y que la responsabilidad de evitar
altercados en la calle es de los cuerpos policiales.