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Lunes, 1 de mayo de 2006
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CATALUÑA
EDICIÓN IMPRESA - Cataluña
Ciudad vital, ciudad ruidosa
La Asociación Contra la Contaminación Acústica cumple ocho años. Entre la pasividad municipal, la vida callejera y la insolidaridad vecinal, Barcelona no descansa

Ciudad vital, ciudad ruidosa
INÉS BAUCELLS Gràcia, uno de los distritos con más problemas por el ruido
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TEXTO: ANNA CABEZA

BARCELONA. «El ruido impuesto es no tener ningún poder sobre tu vida». Con este principio, la Asociación Contra la Contaminación Acústica (ACCA) lleva más de ocho años luchando por los derechos de los ciudadanos en Barcelona. La capital catalana, ciudad vital, de movimiento y ajetreo constante genera un sinfín de ruidos, muchos de los cuales se podrían evitar con más solidaridad vecinal pero también con una actitud más activa y beligerante por parte del Ayuntamiento.

Si el ajetreo del día a día es aceptado, la noche, momento para descansar y reponer fuerzas, se convierte en una auténtica pesadilla para muchas familias. Aparte del incivismo entre vecinos -tele y música demasiado altos, gritos a todas horas- la «marcha» nocturna es una de las principales causantes del insomnio en la ciudad, y no sólo lo provocan los jóvenes que callejean, sino que también los propios locales de ocio causan un excesivo, y evitable, ruido debido a una deficiente insonorización. Las pruebas médicas son concluyentes: un sueño roto impide el descanso necesario, y a la larga acarrea importantes efectos sobre la salud.

Esther Melcón, secretaria de la ACCA, asegura que «o vivimos o nos divertimos, y el Ayuntamiento querría conseguir un descanso ruidoso y un ocio silencioso, algo que es estúpido». La labor de la Guardia Urbana para paliar el jaleo es insuficiente y existe un «vacío» legislativo, ya que la normativa no prevé «actuaciones coercitivas contundentes», denuncia la entidad. Además, la confusa legislación y su aplicación sobre el ruido, junto con la máxima que asegura que «tu casa es inviolable», favorecen que vecinos y propietarios de locales se relajen ante el exceso de decibelios.

El camino de esta entidad, que tiene una media diaria de tres llamadas y decenas de correos electrónicos para consultas, no ha sido fácil. Cuando empezaron «nos llamaban amargados y neuróticos, pero ahora la gente empieza a entender que el del ruido es un problema grave, y ya no se resignan. Las quejas empiezan a llegar». Melcón denuncia que, en más de una ocasión, el Ayuntamiento, a través del teléfono de información al ciudadano, ha llegado a recomendar que acudiesen a la ACCA para resolver temas sobre ruido. Sin embargo, todavía mucha gente tiene temor a «hacer el ridículo» al denunciar las conductas sonoras irregulares, comentan desde la asociación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que todo ser humano que pasa ocho horas al día sometido a más de 65 decibelios se resiente de ello, mientras que en Barcelona, en muchos casos, los ruidos superan los 80 decibelios, según la ACCA. Además del insomnio, combatido con pastillas para dormir, las crisis de ansiedad, depresiones y el cansancio suelen aparecer entre los diagnósticos. Una de las principales problemáticas de este colectivo es encontrar la relación causa-efecto entre el ruido y una enfermedad psicológica.

Según datos de la entidad, el 60 por ciento de las quejas por ruido incumben al incivismo vecinal, el 15 por ciento tienen que ver con locales de ocio nocturno y otro cinco por ciento se relaciona con problemas de tráfico. En cuanto a los problemas de los bares, la mitad de ellos tienen como culpables a los clientes en el momento en que salen a la calle, mientras que el resto se deben al ruido del local.

Últimamente se ha destacado el jaleo nocturno como uno de los principales problemas de convivencia en el espacio público barcelonés, aunque no hacen falta gritos para interrumpir el sueño. Barcelona tiene una saturación de locales de ocio en muchas zonas que mueven a autóctonos y turistas cada noche, por lo que, «por bajo que hables y civilizado que seas, molestas», comenta Melcón.«Esto no es incivismo, simplemente una distribución de las licencias comerciales absurda por parte del Ayuntamiento», puntualiza.

Por otro lado, algunos de los establecimientos no cumplen las normativas, problemática que crece con los años, según la ACCA. La mayoría de las irregularidades tienen que ver con las licencias. Así, muchos bares actúan como discotecas, por lo que no cumplen los requisitos y tanto la insonorización como la refrigeración causan numerosas molestias a los vecinos.

Ruidos no puntuales

No obstante, los problemas dentro de las comunidades de vecinos son las más numerosas, y posiblemente el nivel de denuncias es proporcionalmente menor. «Todos tenemos, de vez en cuando, un vecino que monta una fiesta y aguantamos», aseguran desde la ACCA. El problema, claro, es cuando el ruido no es puntual. Dentro de las «molestias vecinales», la instalación de aires acondicionados es una de las denuncias más recurrente. «Permitiendo el ruido, el Ayuntamiento incita a la instalación de aparatos de refrigeración, algo que va en contra de los principios de la Agenda 21 de Sostenibilidad», denuncia. En este sentido, la entidad señala que la refrigeración de los edificios municipales de la plaza Sant Jaume también causa numerosas molestias a los vecinos de Ciutat Vella.

«El aire acondicionado se instala muchas veces para protegerse del ruido exterior, que acaba convirtiendo una casa en un búnker», comenta Melcón, un círculo vicioso de difícil arreglo. De la misma manera, el vecino afectado por el ruido de Barcelona suele instalarse ventanas de doble cristal e, incluso, insonorizar su propia vivienda. Desde la ACCA están convencidos de que «a más dinero, más garantías para resolver un problema de ruido, pero tampoco se consigue el silencio».

En su particular mapa de ruidos de Barcelona, la entidad señala que Sarrià-Sant Gervasi -a excepción de la zona de Mitre- es el distrito más tranquilo. Por contra, Gràcia y Ciutat Vella son los vecindarios más aquejados por el ruido nocturno, ya que se trata de unos distritos con calles estrechas y llenas de locales de ocio. En Sants-Montjuïc, los problemas están más dispersados -Pueblo Español, fuentes de Montjuïc, Font de la Guatlla...-. Enric Granados y Aribau, en el Eixample, zonas llenas de bares de copas, son otros de los puntos calientes de Barcelona.

En Nou Barris, denuncia la ACCA, es el propio Ayuntamiento quien incita al jaleo, ya que el centro cívico del distrito acoge casi cada día fiestas de asociaciones del barrio hasta altas horas de la madrugada.