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Ruidos de otros niños jugando o
la televisión, por ejemplo, pueden complicar el
aprendizaje del bebé. George Hollich, profesor de
ciencias de la psicología de la Universidad de
Purdue y también director del Laboratorio de
Lenguaje Infantil de la Purdue, explicó que este
estudio es el primer que demuestra que los niños
se distraen fácilmente por lo que el ruido mas
moderado puede suponer un problema.
A lo
largo de 4 estudios se examinó la capacidad de
desarrollo del lenguaje en bebés de 7 meses. 116
bebés fueron estudiados, comprobando que el ruido
de fondo planteaba los mismos problemas a los
bebés que los que tienen los adultos con problemas
de audición.
Un adulto con problemas de
audición utiliza otros sentidos, como la visión
para comprender lo que los otros están diciendo.
Si en una fiesta , por ejemplo, hay que esforzarse
mucho para poder escuchar a otro, intentando
aprender un lenguaje debe ser mucho más
complicado. Y esto es lo que creen que les sucede
a los bebés aunque los ruidos sean moderados.
El doctor Hollich explicó que en el
lenguaje hablado no existen comas ni puntos como
en el escrito y el bebé tiene muchas dificultades,
sobre todo cuando hay más de un hablante, porque
tiene que separar los conceptos, las palabras....
Esta dificultad para determinar donde acaba la
palabra y empieza la siguiente hace muy necesaria
la expresión del rostro del hablante así como
otros movimientos.
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