|
Contaminación acústica en la sala principal
del TNC Se ha detectado que el ruido de
fondo supera en 6 ó 7 decibelios el valor óptimo
LVD - 18/05/2005 - 16.43
horas
Barcelona. (EFE).- Una empresa de control de
ruido y vibraciones contratada por el Teatro Nacional de Catalunya
(TNC) ha detectado que en la sala principal del teatro el nivel de
ruido de fondo o contaminación acústica supera en 6 ó 7 decibelios
el valor óptimo.
Ese nivel excesivo de ruido figura en un
informe obtenido a partir de las mediciones realizadas en tres
puntos distintos de la Sala Gran del TNC y sus causas se
diagnosticarán en julio, según ha dicho hoy en rueda de prensa el
consejero delegado del teatro, Joan Francesc Marco.
Los
niveles de ruido de fondo detectados en las mediciones, que se
efectuaron los pasados días 8 y 9 de febrero, se sitúan en torno a
los 36-37 decibelios, mientras que el nivel recomendado en la sala
sin actividad está entre los 28 y 30 decibelios.
El estudio
se ha llevado a cabo tras las quejas por "deficiencias acústicas"
presentadas por los espectadores desde la inauguración del teatro el
11 de septiembre de 1997.
Otro de los parámetros medidos por
los expertos en 139 puntos de la sala asimétrica del teatro es el
tiempo de reverberación del sonido, que se halla entre los 1,1 y los
1,3 segundos con la sala llena, "que se ajusta al nivel óptimo
requerido", según Marco. El tiempo de reverberación óptimo de la
Sala Gran ocupada viene marcado por el uso de la sala y es de
1,6-1,7 segundos en el caso de la música; 1,1-1,2 en el de la
palabra y 1,3 -1,4 en el de la ópera.
Los expertos han
concluido también que la claridad y el balance del sonido "no son
los adecuados", ya que en lugar de rebotar en los espectadores, el
sonido se proyecta hacia el techo porque las paredes son
completamente lisas. Por ello, además del "ruido de fondo excesivo
en el escenario" se ha detectado una "falta de reflexiones dirigidas
al patio de butacas".
La reverberación y nivel de ruido
juntos son los dos parámetros que conforman la calidad acústica de
una sala. Para solucionar estas anomalías, el TNC ha anunciado que a
partir de julio, al terminar la temporada teatral, se iniciará la
instalación de unos paneles reflectores que funcionarán en
septiembre, a principios de la próxima temporada.
La
instalación de los reflectores costará 60.100 euros, gasto que ya se
ha incorporado al apartado de inversiones del TNC del año 2005 y que
supone el 13,35% del total del presupuesto destinado a inversiones
del año 2005.
En cuanto a la contaminación acústica se ha
fijado también el mes de julio para hacer un diagnóstico de las
causas que la producen, que pueden ser el ruido que se genera en el
interior del propio teatro por los ventiladores, proyectores móviles
u otros aparatos electrónicos. El director artístico del teatro,
Doménec Reixach, ha explicado que en todas las salas grandes hay
"problemas acústicos en algún punto", problemas que también tienen
el Liceu, el Romea o el Grec.
Como ejemplo de que los
materiales que se usan en las escenografías pueden interferir en la
voz ha explicado que en uno de los últimos espectáculos que ha
acogido el teatro, El alcalde de Zalamea, había un caucho que
absorbía el sonido. El estudio de asesoramiento acústico lo ha
encargado el TNC a la empresa García BBM Acústica, la más importante
de España y ha costado 6.000 euros.
Esa empresa ha realizado
unos 2.000 proyectos, entre ellos los del Teatro de la Abadía y el
Auditorio Nacional de Madrid, el Teatro de la Maestranza de Sevilla.
El TNC es obra del arquitecto Ricardo Bofill y cuando se levantó
contó con el asesoramiento técnico en acústica de Albert Yaying Xu y
su empresa especializada, fundada en 1987 y con sede en París, de
nombre XU Acoustics. |