M. A. C. Vecinos de Santa Cristina de la Polvorosa han manifestado su
«indignación» ante lo que consideran como «un atropello» el adoptado por el
Ayuntamiento cese de las campanadas del reloj instalado en la Casa Consistorial
desde el año 1958.
El Ayuntamiento decidió la medida el pasado 29 de
septiembre en cumplimiento de la sentencia del Tribunal de lo Contencioso
Administrativo número 1 de Zamora quien fallaba a favor del recurso interpuesto
por el propietario de la posada rural "Casa de las Paneras", establecimiento
hostelero ubicado enfrente del Consistorio.
El propietario del
establecimiento se lamenta de que el proceso seguido «tenga una repercusión
económica para los vecinos». Y es que los costes del proceso judicial le
acarrean a las arcas municipales en torno a 6.000 euros cantidad a la que hay
que sumar las intervenciones realizadas por los técnicos para comprobar las
mediciones de decibelios, la consiguiente amortiguación de los sones en un
primer momento y el posterior cese en horario nocturno desde las diez de la
noche hasta las ocho de la mañana.
Buena parte de los vecinos de la
localidad no ven con buen agrado la decisión del cese de las campanadas alegando
que «se ha hecho sin el consentimiento del pueblo», como se pronunciaba ayer
Celes Vicente quien además advierte de no querer pagar «ni un solo euro» por el
coste del proceso judicial.
Del mismo tenor, otra vecina, Ana Martínez,
apunta a que el reloj «estaba instalado antes de la casa rural» e, incluso, los
propietarios «han vivido toda la vida al lado del reloj conviviendo con los
toques». Se pregunta Ana Martínez sobre el hecho de «qué pasa, que a las
personas que se hospedan allí, acaso no les molesta el ruido de los coches por
la carretera, o también tienen que quitarla?». No duda en manifestar su negativa
a que de su bolsillo se aporte algo para sufragar los costes del proceso
judicial.
El caso es que, los vecinos consultados no están de acuerdo con la
medida, aunque en muchos casos no se pronuncian públicamente si quieren, en
cambio, dejar constancia de que la decisión adoptada por el Ayuntamiento «es un
atropello», advirtiendo que «quizás tengamos que hacer caceroladas para
sustituir los toques del reloj».
Hasta llegar a la actual situación la
propiedad de la Casa de las Paneras ha llevado a cabo un largo proceso que ha
durado cinco años, primero emplazando a los responsables municipales al cese de
las campanadas para eliminar los problemas de ruido que perjudican el descanso
de los huéspedes del establecimiento hostelero.
El propietario, David
Sobejano, durante todo este tiempo, ha remitido sendos escritos al Consistorio
acompañados de informes técnicos confirmando el exceso de decibelios, a la
Consejería de Medio Ambiente y entendiendo que le «hacían oídos sordos» a sus
demandas es por lo que con fecha 5 de julio del 2005 decidió pasar de las
conversaciones a la vía administrativa, presentando una primera instancia y de
aquí hasta llegar al proceso judicial resuelto por el Contencioso el 14 de enero
de este año.