
Dos agentes de policía
miden el nivel de ruido de los
aviones
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San Fernando de
henares- Una pareja de agentes de la Policía local
de San Fernando de Henares se dedicaba ayer a
poner multas. No hubiese sido nada del otro mundo
si no hubiese sido porque tenían que mirar al
cielo con prismáticos para coger la matrícula del
vehículo infractor y porque, en vez de Ford, el
aparato a «cazar» era marca
Airbus.
Los ayuntamientos de
ocho localidades de la Comunidad de Madrid
comenzaron ayer a tomar mediciones aleatorias y
periódicas de los niveles de ruido que provocan
los aviones procedentes del aeropuerto de Barajas
que pasan por encima de sus viviendas. Pretenden
incoar expedientes sancionadores a los vuelos que
superen el nivel de decibelios establecido por la
ley. Más de 700.000 madrileños de 23 localidades
han resultado afectados por la ampliación del
aeródromo.
El cabo Fernando
Ciria tomaba sus primeras notas sobre el ruido de
los aviones en el Sector 1 de San Fernando a
mediodía. Frente a una hilera de chalets adosados
los aviones surcaban el cielo. Desde el tejado de
las casas parecía que al levantar la mano se
podían tocar. Ciria anotaba la marca, el modelo,
la matrícula, la hora exacta y el ruido. El
sonómetro marcó 67,7 decibelios de media en la
primera medición. 77, 6 en la tercera, la máxima.
22 grados por encima del máximo registrado por la
ley. En media hora sólo se respetó una vez el
nivel adecuado.
Amparados por
la Ley
Estos consistorios,
que se encuentran entre los más de 28 afectados
por el efecto de los aviones, son los primeros que
aplican en España la Ley del Ruido a nivel
municipal. Elaboraron hace un mes un reglamento
jurídico por el cual pueden sancionar a las
compañías aéreas cuyos aviones sobrevuelen sus
términos municipales y superen los límites de
sonido establecidos en la legislación. Se amparan,
entre otras normas, en el Decreto79/99 de la
Comunidad de Madrid y en la Ley estatal 37/03
sobre el Ruido. Las mediciones se repetirán de
forma sistemática cada dos días a diferentes horas
y de forma aleatoria. Aquellos datos que superen
el límite serán objeto de denuncia. Realizarán
entonces un expediente sancionador contra la
compañía aérea que se tramitará en dos meses y que
ascenderá a unos 300.000
euros.
«Las mediciones son la
salida que nos han dejado para denunciar la
situación. Desde abril de 2006 se han registrado
1.946 procedimientos ilegales de aviones que Aena
ha reconocido. El ruido afecta a 20.000 personas
del pueblo y el volumen de sonido se ha
incrementado un 20 por ciento desde la ampliación.
Hemos pedido ayuda a los ministerios de Medio
Ambiente y Fomento y sólo nos han ofrecido
palabras bonitas y vacías. Si estos expedientes no
hacen reflexionar a las compañías y a Aena,
tendremos que instalar sonómetros fijos»,
comentaba el concejal de Medio Ambiente de la
localidad, Joaquín
Martínez.
María del Carmen es
una de las afectadas. Aena le ha puesto dobles
ventanas esta semana. «No tenemos ni la cocina ni
los baños insonorizados porque dicen que no son
zona habitada. Cada vez que pasa un avión no puedo
hablar por teléfono y mis nietos se asustan porque
los aparatos hacen sombra en mi patio de lo bajo
que vuelan. Los aviones son como un vecino
molesto».