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| ESTADISTICA DE LA ORGANIZACION MUNDIAL
DE LA SALUD Buenos Aires es la ciudad más ruidosa de América Latina POR CAROLINA PUPPO
Las promesas abundan y las leyes avanzan, pero Buenos Aires sigue enferma. Cefaleas, estrés, hipertensión, impotencia, trastornos digestivos, irritabilidad, bajo rendimiento. La Ciudad tiene diagnóstico: padece de ruido. Según un relevamiento de la Asociación Civil Oír Mejor, que midió los decibeles en 40 cruces de las avenidas más importantes, 32 superan el límite de lo tolerable y rozan el de lo dañino. La contaminación acústica crece junto al desarrollo urbano y afecta, cada vez más, la calidad de vida de la gente. Tanto es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló a la Ciudad, según los datos del 2003, como la más ruidosa de América latina y cuarta en el ranking mundial, detrás de Tokio, Nagasaki y Nueva York. Hasta hace un año, Buenos Aires no tenía una ley anti-ruido. Apenas contaba con la ordenanza 39.025, que se refiere a fuentes fijas de sonido pero no a las móviles, como colectivos, camiones, trenes, motos, autos y aviones, que representan el 80% de la contaminación acústica. "Tampoco hace alusión a las vibraciones y no establece sanciones", advierte Silvia Cabeza, titular de Oír Mejor. Por suerte, a esa ONG no le ganó ni la resignación ni la costumbre que sí padecen quienes conviven con el ruido, y trabajó sobre un proyecto de ley que fue impulsado por los presidentes de las comisiones de Ecología, Juan Carlos Velasco, y de Salud, Eduardo Lorenzo Borocotó, para que el Gobierno porteño establezca el grado de contaminación y proponga soluciones. "La ley —que es la 1.540— se promulgó en enero de 2005 pero falta su reglamentación. El plazo normal y razonable es de un año. Por ahora, la promesa es que estará lista durante 2006", adelanta Velasco. La necesidad de implementarla es urgente. Según la OMS, una de cada diez personas sufre trastornos auditivos y un informe de la Red de Derecho de Interés Público publicado por la Universidad de Palermo concluyó que, en los últimos 30 años, se triplicó el nivel de ruido en la Ciudad. En parte, se debe a la multiplicación y heterogeneidad de las fuentes sonoras. Por eso, Oír Mejor viene pidiendo la elaboración de un mapa oficial de densidad acústica. Sin él, se ignora qué porcentaje de los cuatro millones de porteños que están sometidos a niveles superiores a los aconsejados, ven afectada su salud auditiva y extra-auditiva. "A raíz de la aprobación de la ley, acordamos con el Gobierno porteño hacer un mapeo de ruido del 10 por ciento de Ciudad, a modo de diagnóstico. Después, ellos tendrán que hacer uno total cada cinco años. Los datos preliminares indican que en las avenidas porteñas, el grado de contaminación sonora supera ampliamente los valores recomendados", cuenta Cabeza y revela: "En la mayoría, medimos más de 80 decibeles". Los últimos datos de Oír Mejor arrojaron que la esquina de Corrientes y Madero es la más ruidosa de Buenos Aires. En el lugar, anotaron 82 decibeles. Según los parámetros de la OMS, 70 decibeles es el máximo tolerable y equivale al ruido que produce un televisor. Después de los 70 pasa a ser molesto. Se vuelve dañino si rebasa los 90 y doloroso, después de los 120. "A partir del diagnóstico, el Gobierno de la Ciudad deberá tomar medidas para corregir los niveles y prevenir", sentencia Cabeza y adelanta posibles soluciones: "Buscar alternativas para la circulación de los camiones y controlar las condiciones mecánicas del transporte de pasajeros, principal fuente de ruido. Esta ley faculta al Gobierno a exigir verificaciones técnicas". La ley también establece condiciones de construcción para que fuentes fijas como boliches, restoranes, salones de fiesta o escuelas tengan una aislación adecuada. Porque el ruido no sólo produce pérdidas económicas por baja productividad, gastos en salud y desvalorización de las propiedades. El ruido enferma. |
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