BARCELONA.- La Fiscalía
de Medio Ambiente ha pedido a la juez de Instrucción número 3 de El
Prat de Llobregat que reabra la causa contra Aena, la Dirección
General de Aviación Civil y el Ministerio de Medio Ambiente por la
contaminación acústica que supuestamente han provocado los aviones
de El Prat sobre núcleos habitados al entrar en servicio la tercera
pista del aeropuerto, en 2004.
La instructora archivó en agosto la
querella presentada por la Asociación de Vecinos de Gavà Mar, la de
la Playa de Gavà y la Plataforma Prou Soroll de Castelldefels, al
entender que se cumplían las medidas de la Declaración de Impacto
Ambiental (DIA) respecto a la disminución del impacto acústico y que
los problemas de ruidos se solucionaron con la implantación de
medidas posteriores.
A raíz de la querella, cuya investigación ha pasado por las manos
de hasta tres juzgados de instrucción, fueron imputados el
presidente de Aena, Manuel Azuaga; el director general de Calidad
Ambiental, Jaime Alejandre; y el de Aviación Civil, Manuel Bautista.
Los tres declararon en julio por un presunto delito contra el medio
ambiente.
En su recurso, al que ha tenido acceso Europa Press, la Fiscalía
se adhiere a los presentados por los querellantes, como acusación
particular, y pide que se reabra la causa para que la instructora
practique «las diligencias de instrucción complementarias a las ya
realizadas por la Policía Judicial y necesarias para completar dicha
fase policial de investigación del delito imputado».
La Fiscalía argumenta que de la investigación de los hechos
realizada por la Policía Judicial se desprenden «claros e
incuestionables» indicios de la existencia de un delito contra la
salud pública y el medio ambiente, ya que «en numerosas ocasiones»
las emisiones de ruido provocadas en el barrio de Gavà Mar por las
maniobras de aproximación y aterrizaje de aviones en la tercera
pista han vulnerado los límites establecidos en la normativa legal
vigente.
El ministerio fiscal admite que la investigación policial
«adolece de insuficiencia» en un extremo, en el de la averiguación
de las personas responsables de la contaminación acústica, pero
afirma que ello se debe «al primero de los sucesivos jueces de
instrucción por los que ha pasado la presente causa».
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