HECTOR MARIN
EL
PRAT DE LLOBREGAT.- «¡Basta al ruido de
los aviones!» Bajo este enérgico epígrafe, el Ayuntamiento de
Castelldefels convocó ayer, mediante un buzoneo masivo a toda la
población de esta localidad costera del Baix Llobregat, a
manifestarse en protesta por el ruido de las aeronaves que
sobrevuelan el núcleo urbano.La cita es el próximo domingo en plena
calle, frente al edificio consistorial.
La convocatoria al
vecindario del alcalde de Castelldefels, Antoni Padilla (PSC),
obedece al rechazo que el consistorio mantiene a la actual
configuración de vuelos de El Prat. Según Padilla, el crecimiento
del aeropuerto no debe repercutir en la calidad de vida de los
ciudadanos.
El convencimiento del Ayuntamiento es tal que, ayer, todos los
ciudadanos de Castelldefels recibieron en su buzón una misiva que
les conmina a «apoyar» el «rechazo a la situación que sufre» el
municipio, en referencia a los problemas de contaminación acústica
que, desde la entrada en funcionamiento de la tercera pista de El
Prat azota a algunas áreas, especialmente barrios de la playa y los
más próximos a la zona de Gavà Mar.
«Castelldefels dice basta al ruido de los aviones», reitera la
carta de Padilla, dirigida «a toda la población». La cita se presume
histórica y tendrá lugar el día 20 de noviembre, en la plaza de la
Iglesia. Junto al Ayuntamiento, convocan a la Federación de
Asociaciones de Vecinos, a la Federación de Comercios y Servicios, y
al Gremio de Hostelería de Castelldefels, ya que se trata de una
ciudad turística y de servicios por excelencia, amén de ser
considerada la capital gastronómica de la comarca.
Padilla sostiene que el aeródromo barcelonés es una
infraestructura «necesaria para el desarrollo de Cataluña» y que,
por tanto, «debe potenciarse». «Sin embargo, esto no debe hacerse a
costa de la calidad de vida de las personas». En condiciones
climáticas adversas (el 10% de las operaciones), el aeropuerto
operará con los aviones sobrevolando Castelldefels.
La original decisión de Padilla llega sólo 24 horas después del
acuerdo entre la población vecina de Gavà y el ente gestor del
aeropuerto, Aena, dependiente del Ministerio de Fomento. Según lo
acordado por la Comisión de Seguimiento de las obras del aeropuerto,
Aena cambiará las rutas con la intención de reducir el inaguantable
estruendo que sufren algunos vecinos de Gavà. Pero como no puede
llover a gusto de todos, Padilla «se opone a esta configuración» y
afirma que hará «todo lo que está en mi mano» para evitarla.«Venimos
negociando desde el pasado 27 de octubre», dijo.
A la espera de que las obras del aeropuerto estén concluidas -lo
que durará casi un año y costará unos 13 millones de euros-, Aena ha
aceptado estudiar medidas que disminuyan el ruido.
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