Los vecinos de Ciutat Vella quisieron ayer hacer oír su voz en el
debate sobre el civismo -o incivismo- y la degradación del espacio público
en el centro de Barcelona. Las principales asociaciones y plataformas
vecinales del distrito denunciaron la proliferación de locales de ocio
ilegales o cuyas licencias no corresponden a la actividad que desarrollan,
y criticaron la actitud del Ayuntamiento, a quien acusaron de hacer la
vista gorda. Los responsables del distrito lo negaron.
Los ánimos están encendidos entre los vecinos de Ciutat Vella, los
barrios que sufren más de cerca las consecuencias de situaciones como la
suciedad en las calles, el ruido o las actitudes incívicas. Aseguran que
el centro de Barcelona se está convirtiendo en "un parque temático del
botellón en el que todo está permitido, a costa del bienestar de
los ciudadanos", en palabras de Pilar Lomba, de la Plataforma contra el
Ruido en la Rambla del Raval.
Pero los vecinos quisieron ayer ir más allá de los síntomas y denunciar
las situaciones que, a su juicio, están en el origen del malestar. "Se
está hablando del mal uso del espacio público y no tanto de lo que ocurre
con los locales ilegales o alegales, que forman parte del rumbo que
está tomando la ciudad, en la línea de Lloret, cuando en ese municipio
turístico ya están modificando la situación". Hubertus Poppinghaus,
representante de la asociación de Vecinos en Defensa de la Barcelona
Vieja, hizo hincapié en la proliferación de locales que no cumplen la
normativa.
Como ejemplo, Poppinghaus citó locales que bajo el epígrafe de
"charcutería o bodega con degustación" están funcionando como bares o
restaurantes. A veces, abriendo hasta las tres de la madrugada, apuntó.
"Sólo el 50% de los locales tienen el letrero con la B o la RB que
certifican que se trata de bares o restaurantes", aseguró. En concreto se
refirió a la calle de Banys Vells. "Según el Ayuntamiento, no hay ningún
bar o restaurante, cuando en realidad existen cinco", dijo. Según
Poppinghaus, estos locales no cumplen las normativas contra incendios,
laborales o de aislamiento acústico, algo que calificó de "gravísimo".
Respuesta del distrito
Fuentes del distrito de Ciutat Vella aseguraron que no tienen
conocimiento del funcionamiento de locales al margen de la normativa e
invitaron a los vecinos a denunciar los casos de falta o no adecuación de
las licencias. "Si alguien denuncia un bar, se envían inspectores y, si
procede, se toman las medidas que corresponda", explicó un portavoz.
Otra de las críticas que lanzaron los vecinos fue por el incumplimiento
de la moratoria en la apertura de nuevos locales de ocio en zonas como el
Barri Gòtic. No se cumple, dijeron. Una acusación que el distrito también
negó. "Se están aplicando las restricciones a nuevas concesiones de
acuerdo con el nuevo plan de usos. Si se abren locales, que lo denuncien y
digan cuáles son y dónde están", señaló el mismo portavoz.
Visiblemente nerviosa, la representante de los vecinos de la plaza
Reial, Magda Gasch, llegó a acusar a los responsables del distrito de
"corrupción" en el proceso de concesión de licencias -"en manos de mafias
rusas", apuntó-, aunque reconoció que no dispone de pruebas para
argumentar la denuncia.
Además de la cuestión de las licencias, Gasch denunció "la connivencia"
de los responsables municipales en otros aspectos conflictivos, como el
cumplimiento de los horarios, una crítica que también se oyó en boca de la
representante de la Rambla del Raval. En opinión de las entidades de
Ciutat Vella, bastaría con hacer cumplir las ordenanzas para solucionar el
problema. "No hace falta promulgar más leyes. Las existentes son
suficientes si se aplican y la Guardia Urbana y los Mossos dejan de pasear
y actúan", dijo Lomba.
A los vecinos de la Barcelona Vella, la plaza Reial y la Rambla del
Raval se sumaron también, en forma de manifiesto de protesta sobre el
modelo de ciudad titulado Por una Ciutat Vella justa y habitable,
ATTAC-Ciutat Vella, la Coordinadora de Vecinos del Gòtic, el Foro Vecinal
de la Ribera, la Asociación Catalana Contra la Contaminación Acústica
(ACCA) y la Coordinadora de Barrios de Barcelona contra el Ruido, con el
apoyo de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB).