COSTA Vecinos de Torredembarra exigen mano
dura contra las motos ruidosas Llevan
dos años reclamando una serie de mejoras que el Ayuntamiento no
acaba de aplicar Albert
Rosa | arosa@diaridetarragona.com
Los vecinos de los bloques de Torremar y alrededores
empiezan a estar ya hartos. Hace dos años que denuncian el paso por
su zona de un gran número de motocicletas que generan un ruido
insoportable. Un problema que podría extrapolarse a otros puntos del
municipio, dado el espectacular crecimiento del parque
automovilístico que ha tenido la localidad en la última década.
Primero se quejaban de que el Ayuntamiento no contaba con los medios
para controlar este problema. Ahora que los tiene, aseguran que no
se aplican como se debería.
El presidente de la comunidad de
vecinos de Torremar I, en el Passeig Mediterrània, Angel Silart,
enviaba el pasado 24 de abril una instancia al Consistorio
solicitando un mayor control para las motos ruidosas. Pero no ha
obtenido aún respuesta alguna. Silart se queja de que todos los
contactos que hqa mantenido con los responsables municipales no han
servido de nada, ni siquiera las tres reuniones con el
alcalde.
El representante vecinal explica que el
Ayuntamiento ha dado diferentes excusas cuando se le han pedido
explicaciones acerca del poco control ejercido sobre el ruido de las
motos. Y eso que desde julio del año pasado dispone de todos los
recursos necesarios para actuar con la suficiente eficacia. Unos
medios que se han conseguido en parte gracias a la presión popular,
tal y como recuerda otro vecino.
En los últimos nueve meses,
Torredembarra ha podido contar con mayor número de efectivos
policiales, un depósito de vehículos más y cuatro nuevos sonómetros
para realizar un seguimiento que, pese a ello, los habitantes del
edificio Torremar y de las viviendas colindantes consideran
insuficiente.
Además, también se optó por elevar la multa
hasta los 300 euros, al margen de decidir no perdonar la sanción en
caso de reparación, tal y como sucedía antes. Pese a todo, los
vecinos no entienden por qué continúan circulando por la zona gran
cantidad de motocicletas no reglamentarias, por lo que exigen más
mano dura al respecto.
La comunidad estima que «es cuestión
de voluntad». Un vecino asegura que «si se quisiera, estoy seguro
que caerían como moscas. Porque si se hicieran más controles, el
boca-oreja entre los motoristas funcionaría y evitaría que pasaran
por aquí».
En este sentido, ponen como ejemplos otras
ciudades en las que se han adoptado medidas más disuasorias que han
derivado en grandes resultados, como Salou, Vila-seca o Tarragona.
En el caso de Salou, la policía local acostumbra en los últimos años
a realizar campañas de prevención en los días previos al inicio de
la temporada turística, sobre todo en verano.
Un aumento
preocupante
Los vecinos se quejan de que en lo que va de año,
y especialmente durante las fiestas de Semana Santa, se ha detectado
«un aumento considerable de los vehículos ruidosos, pasando de una
proporción ya preocupante a una mayoría manifiesta, en lugar de la
prometida mejoría de esta situación». Además, protestan por la falta
de atención por parte del Ayuntamiento, ya que el problema se
denunció en mayo de 2004, con 1.211 firmas recogidas.
Por
su parte, la policía local de Torredembarra se limitó a explicar que
realiza los pertinentes controles de medición y seguridad en
distintos puntos del municipio y no quiso concretar las sanciones
que ha impuesto durante 2006.
Los vecinos de Torredembarra
lamentan que no haya un seguimiento más exhaustivo sobre aquellas
motocicletas que no reúnen las condiciones reglamentarias y que
provocan cada vez más molestias por culpa del exceso de ruido que
generan. En este sentido, consideran insuficientes las sanciones que
se han impuesto desde el mes de julio del año pasado, dado que
entienden que hay un número mucho mayor de infractores y que con una
cifra tan insignificante de multas no se acabará nunca con el
problema. Según estadísticas que maneja la comunidad de Torremar, se
han denunciado un total de 14 motos en los últimos nueve meses, de
las cuales nueve fueron sancionadas el verano pasado, la época en la
que circulan más ciclomotores por el municipio.
Aunque
quizá lo que más les molesta es que desde principios de año no se ha
sancionado aún a nadie, a pesar de que en Semana Santa la presencia
de motos ruidosas volvió a ser más que evidente, tal y como aseguran
los vecinos de los bloques
Torremar.
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