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Dos años de tortura Vecinos del mercado del Guinardó urgen desalojo de
okupas
| Los conciertos y fiestas agotan la
paciencia de los vecinos pero el viernes se frustró la música:
los okupas se quedaron sin luz |
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LLUÍS
SIERRA - 17/01/2006 BARCELONA
La
okupación de las viejas naves industriales junto al mercado
municipal del Guinardó cumple estos días dos años y los vecinos más
perjudicados estan al límite de la paciencia, pese a que este pasado
fin de semana, tuvieron una novedad positiva: un concierto de
los que suelen acabar de madrugada se frustró por un procedimeitno
que parece sencillo: la compañía eléctrica cortó el suministro a los
puntos donde los okupas captan (gratis) la corriente.
"Esto
va a más y no se puede esperar más tiempo", resume una de las
vecinas que soporta habitualmente ruidos, fiestas rave,
insultos y amenazas verbales, entre otras molestias. A la espera de
una orden judicial para desalojar a los ocupantes, el Ayuntamiento,
con la colaboración necesaria de Fecsa-Endesa, ensaya acciones de
acoso, como la de cortar el suministro eléctrico a las naves. La
compañía eléctrica ya ha interrumpido el suministro varias veces,
pero los okupas han conseguido volver a conectarse a la red general
al cabo de poco.
El último episodio de esta táctica ocurrió
el fin de semana pasado. En El Carroñero (uno de los locales
ocupados) se había anunciado para la la noche del viernes un
concierto con actuación de tres grupos musicales. Horas antes se les
cortó la electricidad y se frustró la fiesta. Al día siguiente,
varias dotaciones de los Mossos se personaron en el pasaje para
identificar a los okupas. La policía autonómica y la Guardia Urbana
han incrementado su presencia cerca de los okupas en las últimas
semanas, aunque ello no se ha traducido, hasta el pasado fin de
semana, en una reducción de las molestias.
Los vecinos no
son muy optimistas. Temen que las trabas que se les ponen no
arredren a los ocupantes. "Las pasadas navidades se batieron los
récords -explica una vecina- , hubo más fiestas, y ya no sólo de
noche y hasta la madrugada, sino durante tres días seguidos". Esta
vecina prefiere no ser citada por temor a represalias de los okupas.
Es una actitud de prudencia extendida entre el vecindario y que
tiene otra consecuencia: en dos años ha habido muchas quejas por
escrito al distrito, pero apenas denuncias formales.
Una de
las pocas denuncias, con la firma del denunciante en nombre de
vecinos de las calles Garrotxa, Teodor Llorente y Doctor Valls, se
presentó ante los Mossos hace dos semanas, el 4 de enero. El escrito
enumera las molestias por ruidos, fogatas, fiestas rave,
venta y consumo de estupefacientes y la tenencia de perros
presuntamente peligrosos por parte de los okupas.
La
concejal Elsa Blasco y el gerente del distrito de Horta Guinardó,
Eduard Vicente, así como los mandos de la Guardia Urbana y ahora de
los Mossos, llevan meses de reuniones con vecinos y con la
Coordinadora d´Entitats del Guinardó. Desde el distrito se considera
que el desahucio de los okupas es una cuestión "urgente", pero hasta
ahora no se ha podido llevar a cabo. Para ello se necesita una orden
judicial a instancias de los propietarios de las viejas naves. Éstos
ya pidieron la intervención judicial en noviembre.
Algunos
vecinos confían en otra vía, ya pedida hace meses por la
coordinadora de entidades: la expropiación y derribo de las naves.
Las negociaciones con la propiedad son largas, pero según el gerente
del distrito, Eduard Vicente, se intenta que antes de que formalizar
la expropiación los propietarios autoricen al Ayuntamiento a
proceder al derribo.
Y es que la liberación del espacio que
ocupan esas naves industriales es necesaria para una importante
actuación urbanística en el entorno del mercado municipal. En la
manzana delimitada por las calle Teodor Llorente, Llívia, Doctor
Valls y Garrotxa estaba previsto construir equipamientos y las obras
deberían inciarse este año. La reforma de esta manzana está ligada
al proyecto de prolongación de la calle Teodor Llorente hasta la
ronda del Guinardó.
La lista de equipamientos es importante:
un centro de asistencia primaria, una residencia para gente mayor,
un centro de día, un centro cívico y una guardería. Se dejará un
buen espacio de zona verde y se remodelará el mercado municipal,
cuya actividad comercial, como en todo el barrio, ha descendido
mucho en los últimos años. En este sentido, vecinos y comerciantes
coinciden en que el barrio vive un problema de degradación comercial
que la presencia de los okupas y sus actividades no hacen más que
agravar.
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