Asegura que la contaminación acústica
es una de las principales causas de queja en las ciudades. Alfonso
Terceño, abogado ambientalista y presidente de la Asociación para la
Defensa de la Calidad de Vida (Adecavi), reclama una mayor
concienciación de los constructores a la hora de levantar viviendas
adecuadamente preparadas para aislar a sus ocupantes del ruido
exterior y una legislación más exigente en este campo.
-¿Es
tan grave el problema del ruido?
-Por supuesto. Además es una
cuestión que atañe a muchos sectores: ocio, industria, tráfico,
construcción...
-Usted dice que éste es uno de los
principales retos de cara al futuro.
-Sí, se construyen
paredes de papel y esto atenta a los derechos fundamentales de las
personas que habitan estas viviendas.
-¿Y cómo se puede
solucionar?
-Los constructores deberían atender este problema
y mejorar la insonorización.
-Pero será muy costoso...
-Se han hecho estudios y sólo aumentaría aproximadamente un
3% del valor total.
-¿Cree que el ciudadano estaría
dispuestos a pagarlo?
-De un plumazo acabaría con la mitad de
las agresiones acústicas y viviría mucho más tranquilo.
-¿Qué
efectos puede tener este tipo de contaminación?
-Sobre todo
psicológicos. Ansiedad, estrés, conductas antisociales, problemas de
concentración...
-¿Menudo panorama!
-Le diré más, en
las causas de mortalidad influye más que la contaminación
química.
-¿Cree que somos conscientes de este
peligro?
-En mi opinión sí, cada vez hay más ruido, pero
también más quejas.
-¿Qué podemos hacer si creemos sufrir
estas agresiones?
-Poner una denuncia en el ayuntamiento de
nuestra localidad.
-¿Hacen caso?
-Hay que ser muy
persistentes. Existe legislación, pero a veces no se
aplica.
-¿Puede el ciudadano de a pie colaborar para evitar
la contaminación acústica?
-Sí, los aparatos técnicos como
reproductores, televisión o aire acondicionado hay que utilizarlos
con moderación.