L.C., S/C de Tenerife
Luis Pérez es otorrino del USP Hospital La Colina de Santa Cruz de Tenerife. Con su experiencia profesional hace una valoración de las consecuencias de los ruidos sobre la salud auditiva. –Los aparatos electrónicos como los Ipod o los MP3, ¿son nocivos para la salud auditiva? –Estos aparatos nuevos probablemente sean dañinos porque tienes que taparte el canal y tener un volumen bastante alto. Siempre que pasemos de 80 decibelios el daño en el oído puede ocurrir. Depende del tiempo de exposición, pero piensa que cuando hablamos de decibelios cada vez que se pasa de uno a otro se multiplica por diez. Es decir, entre un decibelio de audición y dos de intensidad estás haciendo que la potencia del sonido que llega es diez veces mayor, por lo que entre diez y veinte son mil veces más. –¿Pueden ser más nocivos los ruidos que hay en una ciudad como Santa Cruz? –Seguramente si hiciéramos un estudio y viéramos la legislación veríamos que se pasaba en multitud de puntos de la ciudad. Pero como todas las ciudades de España. –¿Pero eso influye en la salud auditiva? –El oído con el tiempo se deteriora y la pérdida de audición se registra sobre todo en gente por encima de los 50 años. Muchos han trabajado en ambientes ruidosos, la construcción, incluso los que trabajan en la conducción profesional. Las frecuencias agudas, los pitidos de los despertadores, los móviles, es lo primero que pierden. Las personas de cierta edad que han estado expuestas durante muchos años a esos ruidos van perdiendo audición. Aunque no hay comparativa, imagino que en la ciudad se ve muchísimo más que en el campo. –¿El ruido ambiental es perjudicial? –El ruido influye sobre todo para el descanso. Un ambiente ruidoso es muy malo, te produce una ansiedad por no poder descansar. –¿Qué recomendaría usted como experto? –Si se pudiera vivir en el campo y despertarse con los pájaros... Cuanto menos ruidos haya en el ambiente, mejor. No hay que ser especialista ni médico para darse cuenta de que es beneficioso. –¿Cuál es la patología auditiva más prevalente? –Sí se ve mucha patología relacionada con la alergia. En las Islas el porcentaje es muy superior porque hay flores todo el año, el ambiente es más húmedo y menos seco. Quizás aquí se note mucho más. De hecho, mucha gente que viene de fuera a vivir aquí los primeros meses acuden a mí como especialista sobre todo por la rinitis alérgica. Todo está relacionado; la trompa de eustaquio se comunica con la parte más posterior de la nariz y si se inflama la nariz, eso repercute muchas veces en el oído. Es muchísimo más alérgico el ambiente de la isla que la Península porque mucha gente que viene a vivir a los tres primeros meses necesita una ayuda médica para controlar esos síntomas de alergia. Tienen más irritación, los cambios de presión se notan mucho. Subir a La Laguna y bajar a Santa Cruz son 500 metros de altura de diferencia. –¿Cuánto supone esta rinitis alérgica del total de sus consultas? –Por lo menos un 30% de las patologías de consulta tienen mucho que ver con ellas. –¿Son dañinos los ambientes como las discotecas donde la música está muy alta? –Eso es dañino seguro porque la legislación dice que por encima de 85 decibelios en el trabajo hay que usar protección (cascos). En las discotecas, estoy seguro de que la música está por encima de 100 decibelios. Esta música tan alta, de forma crónica y continuada, puede producir la lesión de las células del oído interno. Las células del oído interno que recogen el sonido son como las neuronas: son células terminales, muy especializadas, que si se mueren casi no se reponen. Si se van muriendo poquito a poco, las primeras ni las notas, las siguientes tal vez empiezas con síntomas: acúfunos (los zumbidos, eso ya es un aviso de que hay una agresión sobre ese tipo de células del oído interno). El sonido lo recogemos en el caracol, que es una parte del oído interno. Las células que están en las primeras vueltas más bajas del caracol son las que recogen las frecuencias más altas (agudos).
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