El ruido aumenta en verano más
(Nacional) En esta estación del año se duplica en
número de denuncias, según la Plataforma Estatal de Asociaciones
contra el Ruido
La exposición al ruido provoca daños en
el oído que van desde los «meros» zumbidos o silbidos transitorios
hasta la pérdida progresiva de la capacidad auditiva. En la Unión
Europea, el 29 por ciento de los trabajadores está expuesto a
elevados niveles de ruido en su lugar de trabajo, según la Agencia
Europea por la Seguridad y Salud en el Trabajo. En España la cifra
asciende a 5 millones, de los cuales, 500.000 personas están
expuestas en su lugar de trabajo a niveles de sonido por encima de
los 85 decibelios, cuando el máximo se sitúa en 80, según el
Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (Istas). Un nivel
elevado que merma la capacidad auditiva, ya que es a partir de los
75 decibelios cuando se pueden producir traumatismos en el oído
interno.
Además, la contaminación acústica conlleva, según
la Organización Mundial de la Salud (OMS), otras consecuencias para
la salud, como estrés, irritabilidad, alteración del sueño,
problemas de atención y de aprendizaje, así como efectos
cardiovasculares. El tráfico es el principal foco de contaminación
acústica en las ciudades. Así, mientras el ruido de una brisa suave
sobre un bosque de chopos asciende a 35 decibelios, el tráfico de
una autopista puede superar los 100. Aunque, eso sí, hasta 110
decibelios puede llegar el grito de un niño y hasta 80 un ronquido.
Vivir cerca de una terraza y tratar de conciliar el sueño
con la ventana abierta «incrementa en más de 20 decibelios (dB) los
niveles de ruido», manifiesta Robert Barti, director del área de
Acústica de laboratorios LEM. Un malestar que se percibe aún más en
el interior de la vivienda si ésta se encuentra ubicada en una
plaza, que si está situada en una calle con tráfico rodado. «Aunque
el ruido es mayor en una calle de dos sentidos, se percibe más en el
interior de una vivienda ubicada en una plaza, ya que el sonido
queda confinado dentro y se expande hacia arriba», explica Robert
Barti.
Un incremento del nivel de ruido que explica por qué
«en verano se duplican el número de denuncias», asegura Ignacio Sáez
Cosculluela, presidente de la Plataforma Estatal de Asociaciones
contra el Ruido (Peacram). Solamente en Barcelona se han
interpuesto, según la Guardia Urbana de Barcelona, 732 denuncias en
lo que va de año. Un promedio por mes muy similar al total de 2004,
año en el que se generaron 1.493 denuncias.
Pero, a pesar de
que el ruido suele ser considerado como un malestar subjetivo,
solamente un porcentaje ínfimo de las denuncias por contaminación
acústicason infundadas. De este modo, según el informe anual del
Defensor del Pueblo sobre «Contaminación acústica de 2005», «el 95
por ciento de las quejas, aproximadamente, presentan casos de
funcionamiento irregular, deficiente, insuficiente, ineficaz o
directamente ilegal de las administraciones
públicas».
Ruido y salud
Pero, el ruido ¿es
solamente una sensación de malestar subjetivo? «El número de
denuncias por contaminación acústica se ha multiplicado por 10
aproximadamente en los últimos 6 o 7 años», manifiesta Francisco
Morales, presidente de la Asociación Granada contra el Ruido. Aunque
este incremento «se debe fundamentalmente a un mayor conocimiento de
la población de cuáles son sus derechos», añade Morales.
La
exposición a la contaminación acústica provoca alteraciones en el
oído, desde daños transitorios, lesiones en el oído interno o
pérdida progresiva de la capacidad auditiva hasta casos de sordera.
Además, la contaminación acústica conlleva, según la Organización
Mundial de la Salud (OMS), otras consecuencias para la salud como
estrés, irritabilidad, alteración del sueño, problemas de atención y
de aprendizaje, así como efectos cardiovasculares, etcétera.
Fuente: La Razón
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