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Jueves 15 de Febrero de 2007 | ||
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Miércoles 14 de Febrero de 2007
Notas de tapa |
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El ruido ambiental excesivo es mucho más que una molestia para los oídos. Lo
más grave de la contaminación sonora, según los expertos, es el cambio que
produce en la conducta de los seres humanos.
El otorrinolaringólogo Alberto
Carlos Di Lella dijo que muchas de las personas que acuden a consulta con
médicos clínicos con síntomas de estrés o con malestares indefinidos, en
realidad están sufriendo el impacto de la contaminación sonora. “La exposición a
ruidos fuertes y constantes (como el que se produce en una fábrica) acelera el
envejecimiento del órgano auditivo. Pero el ruido ambiental daña aún más la
calidad de vida de la gente porque hace que todo el equilibrio orgánico se
desestabilice -señaló Di Lella-. Pone a la persona de mal humor, agresiva e
intolerante”.
El especialista explicó que el ruido funciona a nivel natural
como una señal de alerta ante un peligro, y por eso produce una reacción
violenta en los seres humanos.
Di Lella agregó que el estrépito que se
produce intencionalmente en la ciudad (la música a alto volumen, las explosiones
de los escapes libres de autos y motos, los bocinazos) obliga a gritar para
poder escucharse, y eso genera aún más contaminación sonora. “La gente no tiene
suficiente información sobre los daños que produce la contaminación sonora”,
afirmó.