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Ciutat Vella cierra otro local por supuesto
exceso de ruido
XAVIER MAS DE
XAXÀS - 14/07/2005 BARCELONA
El
Ayuntamiento de Barcelona ha ordenado el cese de actividades por
exceso de ruido al restaurante Karkadé, junto a la rambla del Raval,
a pesar de que, al parecer, sólo causa molestias a un vecino. El
local, que también funciona como espacio intercultural, no atiende
más de cuatro o cinco mesas por noche, no tiene terraza, cuenta con
una doble pared de aislamiento con los pisos contiguos y mantiene la
misma configuración que en la memoria con la que obtuvo la licencia
municipal en enero del 2001.
El Ayuntamiento, que esta
semana ha cerrado el bar Vinissim, también en Ciutat Vella a pesar
de que cuenta con el apoyo vecinal, está decidido a terminar con los
locales que impiden el descanso de los vecinos. Una portavoz
municipal manifestó que "es imposible obviar el cumplimiento de la
normativa. Aunque sólo afecte a un vecino, si el local hace más
ruido del permitido debe exigírsele que no lo haga".
Gregoria García, propietaria del Karkadé, está de acuerdo en
que leyes y normativas están para cumplirse pero lamenta que el
Ayuntamiento le ordene cerrar sin darle la oportunidad de solucionar
el problema. "Las ordenanzas establecen que el cese de la actividad
sólo debe exigirse después de haberse elaborado una propuesta de
solución y de haber dictaminado un periodo de tiempo para llevarla a
cabo. El 22 de junio el Ayuntamiento, después de haber efectuado una
inspección, ordenó nuestro cierre en 48 horas a partir de la
recepción de la nota, que recibimos el pasado día 9. No nos ha dado
ninguna oportunidad de defendernos y, mucho menos, de arreglar la
situación".
La portavoz municipal afirmó que el Karkadé
"supera los límites de ruido y, para seguir funcionando, la
propiedad sólo tiene que adecuar el local". García se reunió ayer
con el inspector jefe de Ciutat Vella. "Me ha dicho que no me
preocupe, que el tema se solucionará poniendo gomas en las patas de
las sillas y cambiando el almacen de lugar, pero yo desconfío.No me
fío de las mediciones que han realizado los técnicos porque, aún con
doble pared, afirman que la cisterna del váter se oye en casa del
vecino".
García cree que "existe una gran contradicción
entre la orden de cierre y el hecho de que el inspector diga que
puedo arreglarlo con cuatro gomitas". Lamenta, asimismo, que el
Ayuntamiento no haya respetado su presunción de inocencia. "Aquí
hacemos un café, tres tés y para de contar porque ni siquiera
servimos copas en la barra. No me creo que hagamos tanto ruido como
dicen, sobre todo porque la Guàrdia Urbana, que ha venido muchas
veces, nunca nos ha sancionado". La portavoz municipal dice que más
de un vecino se ha quejado y que es normal no ser consciente de las
molestias que uno puede causar. García se queja de "indefensión
jurídica" y denuncia que "el Ayuntamiento actúa de una forma que
provoca la frustración de los
ciudadanos".
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