Un año de cárcel y la inhabilitación
durante ocho años para ejercer cualquier cargo público es la condena
que solicita el Ministerio Fiscal para Juan Luis Rey Pérez, ex
alcalde socialista de Talavera la Real.
Rey fue juzgado
ayer, junto con el dueño de la discoteca 'Ghus', por un delito de
prevaricación relacionado con el medio ambiente: se le acusa de
haber hecho caso omiso a las órdenes de cierre del local enviadas
durante años por la Comisión de Actividades Clasificadas de la Junta
de Extremadura.
Para el responsable de la discoteca, Agustín
Martín, el fiscal pide tres años de cárcel por delito
medioambiental. El juicio fue celebrado ayer en el Juzgado de lo
Penal número 1 de Badajoz.
Este caso parte de la denunciada
realizada en el año 2003 por un matrimonio que ocupa la vivienda
contigua a la discoteca. Desde que ocupó esta casa, en noviembre de
1997, esta pareja denunció la existencia de ruidos procedentes del
local que superaban lo permitido y le impedían dormir. Pusieron
decenas de denuncias ante la Policía Local, la Guardia Civil y la
Junta de Extremadura, pero la discoteca seguía funcionando. Y ello a
pesar de que no disponía de licencia municipal de apertura.
«Yo no leo lo que firmo»
En
su declaración en el juicio, Juan Luis Rey, que fue alcalde de
Talavera entre 1987 y 2004, afirmó no conocer nada del caso. Según
su testimonio, las denuncias que se ponían ante la Policía Local
pasaban directamente al secretario. No sabía ni cuando abrió la
discoteca ni la fecha en que se le concedió licencia, ni si se
decidió su clausura en algún momento. «Yo actúo como me diga el
secretario que actúe», insistió una y otra vez el ex alcalde. Ante
la sorpresa de los presentes, el ex alcalde también declaró que no
leía los documentos que firmaba, y que firmaba todo lo que le ponía
el secretario por delante, porque se fía de él.
Todas las
preguntas de las acusaciones, las defensas y hasta la juez para
conocer hasta qué punto era consciente del problema de la discoteca
se estrellaron contra un frontón: «He hecho siempre lo que el
secretario me ha dicho», repetía el ex alcalde.
Sin embargo,
cuando un par de horas después testificó el secretario sus
afirmaciones fueron rotundas: «El alcalde conocía perfectamente las
denuncias». A la pregunta de si cree que el alcalde actuó de forma
ilegal, el secretario contestó que siempre se ciñó a los
expedientes.
En el juicio testificaron también varios
policías locales y guardias civiles que acudieron a las llamadas del
matrimonio denunciante contra los ruidos de la discoteca. Ni la
Guardia Civil ni la Policía Local disponía de sonómetros capaces de
medir el nivel de decibelios que la discoteca producía en la casa
colindante. No obstante, todos reconocieron que se oía un ruido
importante y que vibraban las paredes. Para algunos agentes, esos
ruidos hacían imposible dormir; otros afirmaron que dependía de la
sensibilidad de cada persona.
No hubo orden de
cierre
El dueño de la discoteca, Agustín Martín,
argumentó en su defensa que nadie les ordenó que cerraran el local.
Aseguró que nunca se negó a tomar las medidas de aislamiento que la
Administración le ha exigido. Agustín Martín achacó a la lentitud de
la Junta y de los trámites administrativos el que se tardase siete
años en disponer de licencia de apertura. «Nunca nos hemos negado a
tomar medidas. Nos hemos gastado mucho dinero en ellas»., afirmó.
Tanto la defensa de Juan Luis Rey, que fue ejercida por el abogado y
alcalde de Los Santos de Maimona José Santiago Lavado, como la de
Agustín Martín pidieron la absolución para sus
representados.