El estudio, realizado por el Imperial College de Londres, se publica en el último número de la revista de la Sociedad Europea de Cardiología. Las personas expuestas a la contaminación acústica de los aeropuertos cuentan con un riesgo hasta un 40% superior de sufrir tensión arterial alta. Basta con soportar más de 35 decibelios durante la noche. El equipo de Lars Jarup, que ha liderado la investigación, estudió a 4.681 personas de entre 45 y 70 años de edad. Todas residieron al menos durante cinco años en las inmediaciones de grandes aeropuertos europeos, entre ellos el de Heathrow, en Londres. Los residentes de barrios cercanos a los aeropuertos de Malpensa (Italia) Arlanda (Suecia) y Atenas (Grecia) también fueron objeto del escrutinio.
La tensión de los participantes se elevaba considerablemente con cada ruido superior a 35 decibelios: 16,2 mmHg la sistólica (la máxima) y 7,4 mmHg la diastólica (mínima). La fuente de algunos de los ruidos registrados eran los ronquidos de los propios ciudadanos. El incremento en la tensión arterial se relacionaba con la intensidad del sonido.
El informe muestra cómo con cada 10 decibelios de incremento en el ruido nocturno provocado por los aviones, el peligro de hipertensión aumentaba en un 14%. Ese mismo efecto no se observó con el mismo ruido durante el día. Los vuelos nocturnos producían subidas de la tensión de forma inmediata.





