B.I.C.
SEVILLA. Un juzgado
de Sevilla ha abierto procedimiento abreviado contra tres
responsables de una discoteca de la calle Torneo, acusados de un
presunto delito ecológico por los «ruidos y vibraciones
intolerables» que emite el local, tras lo cual el abogado
denunciante ha pedido para cada uno cinco años de cárcel.
El
abogado de la acusación particular, Manuel Alonso de Caso, dijo que
junto a los cinco años de cárcel incluye en su escrito de acusación
el pago de una indemnización a los vecinos y que el Ayuntamiento de
Sevilla sea declarado responsable civil subsidiario.
Según el
letrado, el Ayuntamiento debe ser condenado por «dejación de
funciones» al tardar más de dos años en tomar las primeras
mediciones en la discoteca «Weekend» de la calle Torneo, pese a las
«innumerables denuncias» que recibía de los vecinos
afectados.
El juzgado de instrucción 6 de Sevilla ha
procesado en las actuaciones a tres administradores de la empresa
que gestionaba el local, a los que imputa un presunto delito
ecológico y contra el medio ambiente por los «ruidos y vibraciones
intolerables» denunciados por un vecino.
Aunque el juzgado
intentó llevar la denuncia por la vía administrativa ante el
Ayuntamiento, la Sección Tercera de la Audiencia ordenó seguir una
causa penal por entender que «la emisión de ruido de forma reiterada
y continuada a lo largo de la noche durante los fines de semana, en
cotas de sonido superiores a las permitidas, constituye un peligro
para la salud de los afectados».
El auto de la Audiencia
sostenía que el «principio de intervención mínima del derecho penal»
frente a la sanción administrativa debe «decaer» cuando se trata de
defender el medio ambiente, cuyo «derecho a disfrutarlo y deber de
conservarlo es un valor de rango constitucional».
En el
primer piso
El matrimonio denunciante, que vivía en el primer
piso sobre la discoteca, aportó al juzgado el informe de una empresa
especializada según el cual las emisiones de ruido entre las once de
la noche y las siete de la mañana del día siguiente superaron los
valores legales de 9,5 decibelios durante 5 horas y 30 minutos,
mientras que durante otros 90 minutos fueron
«intolerables».
El auto de procesamiento se dirige contra
tres representantes legales y ha dejado fuera de la acusación a
otro, al que no se consiguió notificar las sucesivas citaciones por
ignorar su domicilio.