Cuando el tranvía se inauguró a
finales de diciembre de 2002, dos eran los temores de sus
impulsores. El primero hacía referencia a su convivencia diaria con
miles de automóviles y peatones. El segundo, a las molestias
acústicas generadas. Tres años y medio después, su adaptación al
ajetreo de la villa es total, pero las quejas vecinales por el ruido
de los convoyes no han desaparecido. Para reducir la afección -un
problema común a todos los medios de transporte-, los responsables
de Euskotran han encargado varios estudios a la Fundación Labein
para analizar posibles mejoras en el trazado.
El principal
problema se encuentra en las curvas. Aquí, el ruido se hace mucho
más molesto. Según explicaron fuentes de la compañía, dos de las que
más quejas han acumulado son la situada junto a la estación de tren
de Atxuri y la de la calle Sabino Arana, confluencia
Zunzunegui.
Para reducir el chirrido, Euskotran aplicará
grasa en las vías. Lo que se pretende es incrementar el sistema de
lubricación entre la rueda y el carril. Las unidades ya poseen un
sistema de engrase propio en la parte delantera de la unidad. Además
de la lubricación extra, el último estudio concluye que también debe
modificarse la actual aplicación de las ruedas delanteras.
Con esta fórmula, el chirrido se reducirá hasta en 8
decibelios en algunas curvas. El objetivo es que las mejoras se
introduzcan en los ocho convoyes de la compañía a lo largo de este
año, gradualmente. Un portavoz de Euskotren aseguró que las
comprobaciones realizadas han demostrado que la solución es «muy
efectiva».
Ruedas con
caucho
Pese a que a una velocidad de 40 kilómetros por
hora provoca menos ruido que tres coches juntos, el tranvía sigue
siendo molesto para algunos vecinos. Los niveles de ruido permitidos
en la villa son de 65 decibelios durante el día y 55, en horario
nocturno. El tránsito masivo de autobuses, motocicletas o autobuses,
por ejemplo, puede superar los 100. Por término medio, el tranvía no
supera los 45. Eso sí, todo depende de «numerosos factores, como la
velocidad, la curva, el peralte o el tramo por el que circule».
La unidades del tranvía, al igual que buena parte de la
flota ferroviaria de Euskotren, también incorporan en el interior de
las ruedas elastómero, un material con propiedades similares al
caucho que reduce el ruido.