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LOS NIVELES SONOROS DE LA CIUDAD
La prueba del ruido
Barcelona obligará a acreditar el aislamiento sonoro en los edificios de nueva construcción

El Ayuntamiento reformará la ordenanza a finales de año o a principios del 2007 para que se hagan mediciones acústicas antes de habitar las viviendas  
En los próximos diez meses se realizarán un mínimo de diez mil mediciones en las calles para ver cuánto ruido hay según las zonas  

LLUÍS SIERRA - 13/03/2006
BARCELONA

Las viviendas nuevas de la ciudad de Barcelona deberán pasar una prueba más para poder ser habitadas. Será la prueba del ruido. Una modificación de la ordenanza municipal de medio ambiente, que se espera aplicar ya el año que viene, establecerá la obligatoriedad de mediciones para comprobar que una vivienda nueva cumple unos requisitos mínimos de aislamiento acústico y, en caso de no cumplirlos, no se concederá el permiso de primera ocupación. Este permiso es un documento que facilita el Ayuntamiento a los promotores y es necesario para que los propietarios de una vivienda puedan contratar los servicios de agua y luz.

La incorporación de esta nueva obligación es una de las modificaciones que se preparan de la ordenanza municipal de medio ambiente, concretamente en su actual título III, que trata de la contaminación acústica, según explica Lucas Martínez, jefe del departamento de control y reducción de la contaminación acústica del Ayuntamiento de Barcelona. La modificación que se prepara sigue en líneas generales la ordenanza tipo que se publicó en noviemrbe del 2005, fruto del trabajo del grupo de ruido y movilidad sostenible de la Xarxa de Ciutats i Pobles cap a la Sostenibilitat, que encabeza la Diputación de Barcelona y reúne a más de doscientos municipios (algunos de otras provincias catalanas) y siete consejos comarcales. Esta ordenanza tipo al tratar de los edificios de nueva construcción y grandes rehabilitaciones señala que han de justificar el aislamiento acústico entre viviendas y entre locales y viviendas.

Establece, además, que después de la ejecución de la obra y antes de dar el permiso de primera ocupación, el Ayuntamiento exigirá los certificados de las mediciones de aislamiento in situ, como mínimo en la fachada y en las separaciones horizontales, así como en las divisiones verticales entre vecinos.

Al margen de que se deban aportar las mediciones, cabría esperar que en las nuevas construcciones que se hacen en la ciudad los requisitos mínimos de aislamiento acústico ya se cumplieran. Pero no es así en muchos casos. En promociones recientes, hay edificios cuyas medidas de aislamiento acústico no superarían (como no lo hacen muchas construcciones anteriores en toda la ciudad) los criterios que se requieren ahora y que cada vez serán más exigidos en aplicación de directivas europeas contra la contaminación acústica.

En Barcelona, el Ayuntamiento efectúa actualmente (por norma general y a través de empresas homologadas especializadas) controles en viviendas nuevas para calibrar su aislamiento acústico. Pero se hace de manera aleatoria, con un muestreo de entre todos los pisos de nueva construcción. La futura nueva ordenanza, si prospera el planteamiento actual, obligaría a hacer lo propio con todas las viviendas nuevas. El permiso de primera ocupación es una licencia concedida por el Ayuntamiento al promotor una vez acabada la obra del edificio. Es previa a la cédula de habitabilidad que concede la Conselleria de Medi Ambient i Habitatge.

Esta cédula de habitabilidad garantiza, por su parte, el cumplimiento de los niveles mínimos generales exigibles a una vivienda para poder ser habitada.

La ordenanza actual de medio ambiente de la ciudad de Barcelona data de 1999 y los servicios municipales esperan que el texto reformado se pueda aprobar dentro de este mismo año 2006 o a principios del 2007. En todo caso, la nueva norma entrará en vigor dentro del presente mandato municipal.



 
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