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LA PRUEBA DEL RUIDO. Acciones para controlar
los niveles sonoros de la ciudad Barcelona dispondrá de un nuevo mapa acústico a
finales de año
LLUÍS
SIERRA - 13/03/2006 Barcelona
Un mínimo
de diez mil mediciones acústicas se han de realizar en los próximos
diez meses en las calles de Barcelona para elaborar el nuevo Mapa
Estratègic del Soroll (MES) de la ciudad. Será el tercero con que
cuenta la capital catalana, Los anteriores datan de 1990 y 1997. Un
real decreto de 2005, que desarrolla la ley estatal del Ruido de
2003, obliga a todas las aglomeraciones urbanas de más de 250.000
habitantes a elaborar un mapa estratégico del ruido. En el caso de
Barcelona, las nuevas mediciones empezarán en un plazo de dos o tres
semanas, cuando el Ayuntamiento adjudique un concurso para elaborar
el mapa de cinco distritos: Ciutat Vella, Gràcia, Horta, Nou Barris
y Sant Andreu. Un segundo concurso servirá para cubrir el resto de
la ciudad.
Un mapa acústico recoge principalmente el ruido
ambiental en un punto determinado (un tramo de calle, una plaza...)
en diferentes momentos del día (mañana, tarde noche) y en diferentes
épocas del año, ya que en muchas zonas, la contaminación acústica
varía mucho según las estaciones. El mapa también recoge las
diferencias entre días laborables y festivos.
Se trata, de
manera principal, de registrar el ruido ambiental que hay en la
calle. Pero han de añadirse otros elementos, como la identificación
de fuentes de ruido (talleres, locales de ocio, zonas de carga y
descarga, etcétera), la presencia o cercanía de equipamientos más
sensibles (hospitales, por ejemplo), el tipo de pavimento o incluso
la existencia o no de arbolado, que tiene efectos amortiguadores del
ruido.
Con el mapa estratégico se tiene constancia de la
superación de los valores acústicos recomendables según la zona. Los
niveles recomendados no son los mismos, lógicamente, en una gran
avenida o en una zona turística de la ciudad que en calles
peatonales o barrios de las laderas de Collserola. El conocimiento
de todos estos datos ha de permitir al Ayuntamiento una mejor
gestión del ruido. Es decir, ha de ayudarle a la toma de decisiones
de muy variado tipo, desde un plan de usos que limite la concesión
de licencias de locales de ocio al cambio del pavimento de una
calle, la reducción de carriles de circulación en un tramo o la
conversión de otro en peatonal. Incluso los horarios de las brigadas
de limpieza han de tener en cuenta la variable del ruido en la
planificación de su trabajo.
La necesidad de hacer un mapa
acústico nuevo no viene dada solamente por imperativos legales. Como
señala Lucas Martínez, jefe del departamento de Control y Reducción
de la Contaminación Acústica del Ayuntamiento, es necesario
actualizar los datos que aportó el mapa de 1997, aunque sólo haya
pasado una década. Grandes zonas de la ciudad, como la prolongación
de la Diagonal entre Glòries y el Fòrum o el distrito tecnológico
22@ en Poblenou, han cambiado mucho en estos años la fisonomía de la
ciudad y, en consecuencia, los niveles acústicos que se soportan.
También han surgido barrios o minibarrios nuevos, como el de La
Maquinista, o se han cubierto tramos de vías rápidas - la rambla
Badal, en la ronda del Mig, o la Gran Via, en fase de ejecución- y
se han peatonalizado áreas más pequeñas.
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