La Audiencia Provincial de Badajoz ha
ratificado la condena al ex alcalde de Villanueva del Fresno, Emilio
Gómez, por un delito de prevaricación medioambiental.
La
Audiencia confirma la sentencia dictada en noviembre de 2004 por la
juez titular del Juzgado número 1 de Badajoz, que condenaba a Emilio
Gómez a un pena de un año de prisión, y una inhabilitación especial
para cargo público de 7 años. La misma sentencia condenaba a Esther
Perera Fernández, que regentaba el bar que causaba lo ruidos, a dos
años de prisión por un delito contra el medio ambiente. También se
le impone una multa de 2.880 euros. Entre ambos deberán pagar una
indemnización de 12.000 euros a la familia que vivía encima del bar
y que denunció los ruidos de éste.
La condena al ex alcalde
y a la persona que regentaba el bar se basa en el hecho de que
mantuvieron abierto el establecimiento a pesar de que las mediciones
de los técnicos consideraban los niveles de ruido muy superiores a
lo soportable. La medición de ruidos que realizan técnicos de la
Junta en abril de 2001 concluye con que existe un nivel de ruidos
«intolerable». Informes realizados en meses posteriores concluyen
que existe un equipo musical que no está permitido en ese tipo de
locales, e insiste en que se produce un ruido «intolerable» para las
personas que viven en el piso superior al bar.
Lo conocía
desde 2001
La condena al ex alcalde se sustenta en que
desde enero de 2001 conocía el problema de ruidos que generaba el
local y a pesar de ello le concede sucesivas autorizaciones
provisionales de funcionamiento. El 28 de febrero de 2002 le concede
una en una resolución que el tribunal califica como «ilegal, injusta
y flagrante». En abril de 2002 vuelve a repetirse la situación y
vuelve el alcalde a firmar un autorización que la sentencia denomina
como «ilegal, injusta y patente».
Según el tribunal, «ha
quedado acreditado que la conducta del inculpado ha supuesto una
infracción consciente y voluntaria» de la normativa de ruidos de la
comunidad autónoma extremeña.
Hasta doce
denuncias
La familia que vivía encima del bar en
cuestión presentó hasta doce denuncias en instancias oficiales en
protesta por los altos niveles de ruido que sufría en su vivienda.
Hicieron mediciones no sólo técnicos de la Junta de Extremadura,
sino agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA),
de la Guardia Civil. Según el pronunciamiento de los tribunales, los
niveles de ruido sufridos ocasionaron daños en la de salud a los
denunciantes, con problemas de ansiedad e insomnio que exigieron un
tratamiento médico. El Ayuntamiento de Villanueva del Fresno es
responsable civil subsidiario en el pago de la indemnización de
12.000 euros, por cuanto Emilio Gómez era alcalde en el momento en
que se produjeron los hechos juzgados. La sentencia dictada por la
Audiencia Provincial es firme.