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Ciutat Vella cierra un local y los vecinos piden que se reabra porque no es ruidoso

LLUÍS SIERRA - 12/07/2005
BARCELONA

Las pancartas que desde el fin de semana pasado cuelgan en los balcones de la estrecha calle de Sant Domènec del Call son lo contrario de lo habitual en el barrio Gòtic de Barcelona. No exigen silencio ni reclaman descanso, sino que piden la continuidad de un local que ayer mismo, a las 10 de la mañana, fue precintado por el Ayuntamiento.

El precinto del Vinissim, un local nocturno de venta y degustación de vino y charcuteria fue ordenado por molestias al vecindario, después de meses en los que ha habido denuncias, inspecciones e informes. Los vecinos que lo defienden, y que habían colocado las pancartas ante el precinto anunciado, aseguran que no es un local ruidoso ni molesto, pese a las denuncias presentadas por una vecina.

"La actividad del Vinissim no sólo no molesta, sino que además ha contibuido a normalizar la vida en la pequeña plaza (de Manuel Ribé) que colinda con la calle Sant Domènec del Call -se afirma en una carta abierta que ayer se pasaba a la firma-Muchos de nosotros llevamos viviendo en la zona alrededor de diez años y conocemos a fondo que donde antes emergía un sumidero de yonkies y delincuentes ahora pasea gente normal". La carta señala que el local no es precisamente una discoteca y que ni siquiera tiene equipo de música (tuvo uno pequeño hasta hace un año). Su aforo es aproximadamente de 30 personas, que utilizan un espacio interior, con mesas, mientras el inmediato a la entrada se dedica a la venta.

Este local abrió hace tres años. Hace dos que se presentó la primera denuncia y se realizó la primera de al menos cuatro inspecciones, tanto en el local como en el domicilio de una de los dos vecinos que se han quejado formalmente al Ayuntamiento. En alguna ocasión se ha registrado ruido por encima de lo permitido y en otras, en cambio, se detectaron niveles correctos. La razón es que los responsables del local han venido haciendo mejoras y correcciones a medida que las inspecciones encontraban irregularidades.

Miquel García, titular del Novíssim y de la vecina Vinateria del Call, reconoce que en el local se pueden producir ruidos que se oyen en el piso superior, porque se trata de un edificio viejo, y el forjado entre la planta baja y el piso no aisla los ruidos lo suficiente, "pero, con lo que hay en Barcelona y en este barrio, éste no es un local problemático". En los ultimos dos años, ha realizado diversas correcciones: una puerta de insonorización que da al patio interior, doble puerta de vidrio en la fachada, un silenciador en la salida del extractor de aire, tacos de goma en los muebles y taburetes, y otras, con un coste aproximado de 35.000 euros.

En el distrito de Ciutat Vella se reconoce que los responsables del Vinissim "han ido haciendo actuaciones puntuales pero el local requería una actuación global para adecuarlo a la normativa sobre acústica". Fuentes del distrito señalaron que "si piden la licencia para hacer las mejoras necesarias, se levanta el precinto en uno o dos días". Una de las reformas que se exige es un suelo flotante, para amortiguar el ruido de los golpes. García explica que precisamente tenía la intención de hacer esta mejora durante las vacaciones de agosto.



 
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