Valencia, 12 may (EFECOM).- El treinta% de los trabajadores
industriales y el mismo porcentaje de los empleados en el
sector de la construcción considera que está expuesto a un
nivel de ruido elevado, que afecta en distinto grado al
cuarenta% de la población activa española, según una encuesta
realizada en 2003 por el Instituto Nacional de Seguridad e
Higiene en el Trabajo (INSHT).
El director de la Agencia Europea para la Seguridad y la
Salud en el Trabajo, Hans Horst Konkolewsky, y el consejero
técnico del INSHT, Javier Pinilla, expusieron hoy en Valencia
algunas de las afecciones ocasionadas por el ruido en el
ámbito laboral en el marco de la campaña "No al ruido".
Durante la rueda de prensa, integrada en el Congreso
Europeo de Seguridad y Salud en el Trabajo que se celebra en
la Feria Laboralia, presentaron la campaña "No al ruido",
impulsada por la Agencia Europea en los países miembros y en
cinco candidatos para preparar la entrada en vigor el 15 de
febrero de 2006 de la Directiva Europea 2003/10/CE que
limitará los niveles del ruido en el trabajo a un máximo de 87
decibelios frente a los 90 permitidos anteriormente.
Según explicó Konkolewsky, el ruido a que estamos expuestos
en los lugares de trabajo puede representar un riesgo para la
salud cuando sobrepasa el límite establecido, y no sólo
afectará a los empleados de sectores como la agricultura, la
metalurgia y la construcción, sino también en las actividades
de ocio, fundamentalmente en bares y en los intérpretes de
conciertos de música clásica.
De hecho, las empresas dedicadas al ocio dispondrán de dos
años más para adaptarse a la normativa europea y abogó por
desterrar el mito de que el ruido "es algo propio de la
mentalidad mediterránea", añadió.
El director de la Agencia Europea apuntó que los efectos de
esta perturbación sobre la capacidad auditiva pueden
traducirse en su merma o su desaparición, con la consiguiente
"pérdida de calidad de vida", especialmente en un país como
España donde "gusta tanto conversar".
Las personas que sufran un exceso de ruido en sus puestos
de trabajo padecerán también estrés laboral -que causa más de
la mitad de absentismo laboral-, dado que el ruido provoca un
aumento de los niveles de adrenalina, así como un mayor número
de accidentes laborales por cuanto que el ruido puede distraer
mientras se realizan actividades peligrosas.
Del mismo modo, llamó la atención sobre la exposición
prolongada al ruido en el caso de trabajadoras embarazadas, en
las que podría repercutir sobre el feto, mientras que
conjuntamente con sustancias peligrosas tenderá a incrementar
los efectos nocivos de ambas.
A nivel europeo, alrededor de 60 millones de personas, un
tercio de los trabajadores de la UE, está expuesto a un
elevado nivel de ruido durante más de una cuarta parte de su
tiempo de trabajo, y unos 40 millones de trabajadores se ven
obligados a alzar al voz por encima del nivel de conversación
normal para ser oídos durante al menos la mitad de su jornada
laboral.
Por otro lado, el ruido como factor de perturbación y
molestia durante la realización de trabajo afecta a casi un
30% del total de trabajadores españoles, y aunque esta
exposición ni tiene efectos sobre la salud tan graves como en
otros casos, degrada las condiciones en que se trabaja e
influye sobre la eficiencia de las empresas.
En este sentido, Pinilla insistió en que "es posible decir
no al ruido, que puede provocar afecciones auditivas
irreversibles", e instó a las empresas a tomar medidas al
respecto como para fomentar así la "eficiencia empresarial" y
de ese modo evitar "una pérdida de los beneficios a causa de
una pérdida del confort y bienestar".
Pinilla señaló que en
la industria debería trabajarse sobre el diseño de máquinas
más silenciosas, en la protección sonora de los trabajadores y
en evaluar los niveles de ruido en cada lugar de trabajo.
EFECOM
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