Diario de Noticias de Álava

El ruido, que afecta al 30% de los trabajadores, multiplica el riesgo de accidentes laborales

la exposición a un alto nivel ha provocado pérdida auditiva a 13 millones de operarios

Desde febrero de 2006, los estados de la UE deberán limitar el ruido en los centros de trabajo hasta los 87 decibelios

El sector del metal, donde predomina la forja, las fundiciones y las acerías, se considera como el sector más ruidoso donde el nivel de exposición es de los más altos.Foto: j.r. bilbao

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vitoria. Un total de 13 millones de trabajadores europeos, esto es, cerca del 7% de la población activa de la UE padece problemas auditivos relacionados con la exposición a altos niveles de ruido en el lugar de trabajo. Es un riesgo laboral grave que no suele ser objeto del reconocimiento que se merece y que puede costar al trabajador algo más que su oído. Conlleva, además de la pérdida de audición (reconocida como la enfermedad laboral irreversible que más prevalece), el incremento de mayores niveles de estrés, un mayor riesgo de accidentes laborales, e incluso, daños al feto en mujeres embarazadas.

Según datos de la Agencia Europea para la Seguridad y Salud Laboral, el 30% de los trabajadores europeos (más de 60 millones de personas) está expuesto a un elevado nivel de ruido, lo que multiplica el riesgo a que sufran algún tipo de accidente laboral, "ya que impide la comunicación oral entre los trabajadores y les distrae, enmascarando el sonido de un peligro inminente o de las señalas de advertencia", explica Hans-Horst Konkolewsky, el director de la Agencia Europea.

Otro dato que sorprende es que uno de cada cuatro trabajadores (unos 40 millones de operarios en la UE) se ve expuesto a niveles de ruido tan altos y persistentes en su fábrica u oficina que tiene que alzar el tono de voz para hacerse oír durante la mitad de su jornada.

A pesar de que la reducción y el control del ruido viene recogido en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales del año 1995 y de que la pérdida auditiva provocada por el ruido es la enfermedad profesional más común en la UE (el problema comenzó a observarse en el año 1731 entre los operarios del cobre), los lugares de trabajo ruidosos siguen considerándose como un mal necesario. Ni los empresarios, que son los responsables últimos de la seguridad y la salud, ni las instituciones consideran este riesgo como una prioridad.

Aunque sus efectos no se manifiestan de manera instantánea, la pérdida auditiva (el efecto más común por un alto nivel de ruido) representa una tercerca parte de las enfermedades de origen laboral, por delante de los problemas de la piel y del sistema respiratorio, según informa la Organización Mundial de la Salud (OMS).

LÍMITE, 87 DECIBELIOS Los trabajadores de la industria pesada, tales como acerías, fundiciones, forjas, textil y la construcción, no son los únicos afectados, aunque se consideren tradicionalmente como sectores ruidosos. También las personas empleadas en el área de servicios, como la enseñanza, los centros de llamadas y la hostelería, padecen graves consecuencias.

Una exposición breve a un ruido excesivo puede provocar una pérdida temporal de audición; sin embargo, la exposición prolongada a un ruido intenso provoca una pérdida permanente.

Con el objetivo de proteger a los trabajadores, el Parlamento y el Consejo Europeo adoptaron en 2003 una directiva sobre las disposiciones mínimas de seguridad que los estados miembros están obligados a aplicar antes de febrero del próximo año. Tal normativa introduce un límite de exposición diaria al ruido de 87 decibelios (dB), "lo que supone una reducción significativa y un avance importante para la protección laboral ya que hasta ahora estaba establecido en 90 decibelios", estima Konkolewsky.

En el caso de que un control audiométrico muestre un nivel superior, "hay que analizar de manera urgente los motivos y desarrollar programas técnicos para controlar el ruido en su origen", asegura el director de la Agencia Europea.

El metal en álava Esto no dejan de ser niveles máximos, por lo que la normativa establece la necesidd de limitar el acceso de los trabajadores a secciones de la fábrica en la que el nivel supera los 85 decibelidos debido, según informa Hans-Horst Konkolewsky, a que la pérdida de audición inducida por el ruido "se debe a una exposición prolongada a un ruido intenso y superior a 85 dB". Además de esta reducción que debe hacerse efectiva en todos los centros de trabajo a partir del mes de febrero, los empresarios tienen la obligación legal de proteger la salud y la seguridad de sus trabajadores contra todos los riesgos laborales relacionados con el ruido.

"Los delegados de prevención son los que deberían hacer mediciones periódicas de los niveles, en el caso de que fuera necesario", explican desde la Inspección de Trabajo de Álava, quienes aseguran que en sus visitas a los centros de trabajo observan que principalmente este riesgo prevalece en las industrias del sector del metal.

"Es un problema del que deben estar concienciados los propios trabajadores, porque al margen de las sanciones económicas que se pueden imponer a los empresarios, la pérdida de audición es una lesión permanente", indican representantes de la Inspección en Álava.

cascos y tapones Desde UGT, su representante en Vitoria, Vicente de Bustos, explica que son numerosas las denuncias a Osalan y a los inspectores debido a la falta de control del ruido en las empresas, a pesar del mínimo coste económico que supone y de las escasas dificultades técnicas. Sobre las denuncias, los inspectores no suelen recibir requerimientos únicamente sobre el nivel de ruido, "sino que estas denuncias vienen acompañadas con otros condicionantes que no se respetan, como puede ser la temperatura".

"En algunas fábricas de la industria pesada es imposible amortiguar el ruido en su totalidad, como sucede en una prensa, por lo que en estos casos, además de modificaciones en la maquinaria y de reducir el tiempo de exposición, son imprescindibles los equipos de protección individuales y las revisiones médicas, como mínimo anuales", señala Vicente de Bustos.

Entre estas medidas, los tapones para los oídos, los cascos y las orejeras son herramientas imprescindibles para la protección auditiva, pero sin olvidar que sólo són complementos de otras medidas.

indemnizaciones Con respecto a los daños para la salud que causa el ruido, el Instituto Nacional de Seguridad Social considera la pérdida auditiva como lesiones permanentes pero no invalidantes, con lo que el trabajador, dependiendo del grado de afección, puede seguir realizando sus tareas.

En general, las indemnizaciones se sitúan entre los 600 y los 900 euros. Se conceden una única vez y su cuantía se fija a través de un baremo dependiendo de las lesiones causadas por una enfermedad o un accidente, y sin que lleguen a constituir incapacidad permanente pero sí una disminución de la integridad física del trabajador.

Por otro lado, cabe destacar que la subcontratación es un problema que en este caso también influye negativamente. Desde la Agencia Europea, Konkolewsky insiste en que "no debería impedir una prevención adecuada de los riesgos laborales", porque la normativa ya establece los cauces necesarios para facilitar la cooperación entre diversas firmas de una misma obra. Por este motivo, el ruido debería poder evaluarse de igual manera.

Destacados
el volumen
Límite. La pérdida de audición se debe a una exposición prolongada en un nivel que supera los 85 dB.
Educación. Un estudio revela que en los centros preescolares el nivel de ruido supera los 85 dB.
Ocio. Durante una representación de El lago de los cisnes se observó que el director estaba expuesto a un nivel superior a los 88 dB.
Carretera. Los conductores de camiones pueden estar expuestos a 89 dB.
Música. El personal de los clubes nocturnos llegan a estar en zonas con un nivel superior a los 100 dB.
LAS FRASES
En el caso de que sea necesario, los empresarios están obligados a hacer mediciones periódicas
Los tapones sólo deben ser un complemento más de todas las medidas para reducir el nivel de ruido
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