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El ruido provoca 5.000 denuncias al mes en
Madrid
El 50% de los madrileños sufre
contaminación acústica
Por : Cristina
Rovirosa
Ni con tapones en los
oídos consiguen dormir. Un buen número de madrileños pasa las
noches en vela y no por decisión propia. Según estudios
realizados por el Ayuntamiento de la capital, algo más del 50%
de los ciudadanos padece contaminación acústica, es decir,
soportan en las calles más de 65 decibelios, que es el límite
recomendado por la Organización Mundial de la Salud ,y en sus
hogares se superan los 35 por el día y los 30 por la
noche.
No es de extrañar que a la Unidad de Protección
de Medio Ambiente de la Policía Municipal, que cuenta con 25
motoristas y 40 patrulleros en vehículos todoterreno, no le
falte trabajo. Cada mes se reciben en la centralita una media
de 5.000 llamadas de vecinos denunciando ruidos insoportables,
una cifra que en los meses de verano se dispara.
Los
sábados son los días más negros en lo que a ruido se refiere.
Un sábado del pasado mes de abril se superaron las 300
llamadas, y en julio es fácil llegar a las 400. Jorge Calvo,
biólogo adscrito a la Unidad de Protección de Medio Ambiente
de la policía, reconoce que el goteo por las noches es
continuo: “Los agentes de las comisarías de distrito acuden en
una primera visita, a veces sólo se trata de un vecino que
está tocando el piano por la noche, pero si la cosa es más
complicada, acude una unidad para medir, sonómetro en mano,
esa contaminación acústica”. De media, hacen 10 mediciones
técnicas cada noche.
Alarmas y obras Los
vecinos se quejan por todo tipo de ruidos. Muchos lo hacen por
el ruido ensordecedor que produce la maquinaria pesada en las
obras de la vía pública, por ejemplo, un martillo picador
supera los 100 y 110 decibelios. Pero las mayores quejas
proceden de zonas próximas a la M-30. También hay llamadas por
el griterío nocturno que se genera por la aglomeración de
gente en las zonas de copas. En este caso, el distrito Centro
es el más castigado. En áreas como Cuatro Caminos es donde más
se quejan del sonido que emiten los ciclomotores que circulan
con escape libre, algo muy perseguido por la
Unidad.
Las alarmas saltan sin cesar En el
barrio de Salamanca, son las alarmas las que traen de cabeza a
los vecinos. Saltan sin cesar por las noches, según Jorge
Calvo. “Este sonido es uno de los motivos más frecuentes de
queja. Para instalar una alarma en un establecimiento hay que
tener autorización, pero mucha gente no la tiene y se la multa
por dos motivos: por no tenerla y por no ajustarse a la
cadencia legal, que son cuatro minutos con pausas. Hay quienes
le meten media hora seguida de sonido”. |