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Las asociaciones vecinales aplauden la mano
dura a bares
| Asociaciones y entidades señalan que,
además de la normativa, hará falta más presencia de la Guardia
Urbana en zonas conflictivas |
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LLUÍS
SIERRA - 11/06/2005 BARCELONA
Ya sería
hora, pero está por ver si se actúa de manera eficaz. Este es el
resumen de muchas opiniones de asociaciones vecinales y entidades
antirruidos ante la perspectiva de que el Ayuntamiento de Barcelona
se dote de mejores mecanismos para actuar contra los locales que
causan molestias y dificultan o impiden el descanso sobre todo
durante la noche. "Seguramente se modificará la normativa, pero de
aquí a que se aplique hay que verlo", comenta Lluís Gallardo,
presidente de Juristas Contra el Ruido y portavoz de la Associació
Catalana contra la Contaminación Acústica (ACCCA), impulsora a su
vez de la Coordinadora de Barris contra el Soroll, de reciente
creación.
"Si un guardia te para conduciendo un automóvil
sin carnet, no te dejará seguir al volante; si te encuentra tocando
la trompeta de madrugada, te dirá que dejes de tocar, pero no te
quitará el instrumento", compara Gallardo para explicar el
comportamiento de la Administración ante el problema del ruido. Este
jurista es partidario de la coacción administrativa directa: "Si se
constata que un local no tiene los permisos en regla o causa ruidos
muy altos, se debe cerrar inmediatamente. Si la infracción es
flagrante, la autoridad administrativa ha de actuar de manera
inmediata".
La intención municipal, como informaba ayer
LaVanguardia,es precisamente ejecutar el cierre preventivo y
desalojo de aquellos locales de pública concurrencia en cuanto se
determine un incumplimiento de la normativa. "Si es así, estamos
totalmente de acuerdo", señala Maria Mas, presidenta de la
asociación de vecinos de Casc Antic. "Sabemos que en el plan de usos
de Ciutat Vella se revisará la normativa, y esperamos que se
aplique. Ahora hay zonas, como la Ribera, donde los vecinos no
pueden descansar", dice. Mas señala que, además de la normativa, lo
que debe reforzarse es la inspección. "Hay veladores con más mesas
de las permitidas, aceras de dos metros totalmente ocupadas y nadie
lo controla. En la Ribera no se puede hablar de equilibrio entre
ocio y descanso, porque se ha roto por completo".
La
necesidad de un mejor control y de más inspecciones se reclama en
otras zonas de la ciudad. "En Consell de Cent, entre Urgell y Balmes
(zona Gaixample), a partir de las dos de la madrugada no ves a la
Guardia Urbana ni por casualidad", dice Trinitat Capdevila,
presidenta de la asociación de vecinos de la Esquerra de l´Eixample.
Capdevila se muestra muy escéptica respecto a la voluntad política
del gobierno municipal, porque "el Ayuntamiento siempre dice que
hará una cosa y pocas veces, o nunca, las hace. Si arregla el
problema, lo celebraremos, pero si no hay Guardia Urbana será
difícil. Aunque un bar esté insonorizado, el ruido se traslada a la
calle con las salidas del local ".
Manuel Andreu, presidente
de la asociación de vecinos de Poblenou, apunta otro elemento que
considerar. "Si no se descongestiona una zona con muchos locales, es
muy difícil solucionar el problema. En Poblenou tuvimos la
experiencia del triángulo golfo,donde al final se actuó bien.
Se ha de ser contundente, porque cuando se rompe el equilibrio entre
ocio y descanso, siempre sale perdiendo el descanso".
La
concentración de locales que multiplica las molestias a los vecinos
se daba, precisamente, en un barrio de Valencia afectado por la
sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que acabó
condenando al Gobierno español por no proteger los derechos de una
mujer demandante. Esa sentencia se ha convertido en el gran
argumento para que el Ayuntamiento de Barcelona se decida a ser más
contundente ante el problema del ruido.
En Barcelona hay
varias zonas de alta concentración de locales de ocio nocturno. La
Ribera, el casco antiguo de Gràcia, el Gaixample o la plaza Reial
son algunos. Hace dos meses, en la plaza Reial se cerró, por falta
de permisos, un local que los vecinos denunciaron. Las quejas de los
vecinos persisten, por ruido de locales y también al aire libre. El
dibujante Nazario Luque, portavoz de estos vecinos de la plaza
Reial, también celebraría una mejor normativa, pero piensa que "lo
que más falta hace es una inspección continua de la Guardia Urbana.
Hace unas noches vi a los guardias diciéndole a un grupo de jóvenes
que no se sentaran en la plaza con el botellón. Está bien, pero
igual estas actuaciones luego no se mantienen". Y es que "el
Ayuntamiento ha abierto tanto la mano que es difícil ahora volver a
cerrarla", sentencia
Nazario.
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