Si el ciudadano de a pie conociese la
legislación acerca del ruido, estoy seguro de que hubiera actuado
más de una vez para evitar las molestias de la contaminación
acústica en la ciudad. La ley permite alcanzar hasta los 60
decibelios y aquí, algunos autobuses alcanzan los 80», comenta
Carlos Mañero. «Desconocía que existen sonidos que están prohibidos
en la ciudad», apunta Juan Bautista.
Son alumnos de 4º de
ESO del IES Rodríguez Moñino que ha participado en el proyecto
titulado 'La contaminación acústica en la ciudad de Badajoz',
trabajo que ha sido galardonado este año por Caja
Extremadura.
Esta entidad convoca un concurso anualmente para
todos los institutos de la región. En esta edición han participado
un total de 66 proyectos, 26 de los cuales han sido premiados. En el
Rodríguez Moñino, además del trabajo sobre la contaminación
acústica, también ha sido galardonado el proyecto titulado 'Los
principios inmediatos en los medios de comunicación', un trabajo
elaborado por alumnos de primero de Bachillerato que se ha centrado
en el campo de la Biología.
El premio que concede la Caja
Extremadura consiste en una dotación económica para poder realizar
un proyecto científico, en esta ocasión ha permitido a la alumnos
del Rodríguez Moñino la adquisición de cinco sonómetros para su
investigación. «El departamento de Física no tiene presupuesto para
comprar ese tipo de aparatos, así que nos ha venido estupendamente
esta concesión», comenta José Manuel García Bernal, profesor de
física de este instituto y tutor del proyecto. «Lo que se quiere
fomentar con esta actividad es que los alumnos se motiven y se
interesen por la investigación científica. Es un trabajo de campo
que les permite salir de la rutina», añade.
García Bernal
explica que la idea de este trabajo surge a raíz de un noticia
emitida en televisión. «Vi que una persona había ganado un concurso
en el Tribunal Europeo por hacer un estudio del ruido en una ciudad
española. Esta noticia me hizo pensar que el tema de la
contaminación acústica podría ser interesante y además contaba con
un alumnado preparado y una asignatura, Energías renovables y Medio
Ambiente, que se prestaba a esta materia», explica.
El
proyecto ha sido desarrollado desde mediados de febrero hasta
mediados de mayo, en horario de clase, por un total de 40 jóvenes de
16 años. Además, unos 10 alumnos han trabajado voluntariamente
también por las tardes colocando sonómetros por sus respectivos
barrios. «Hemos aprendido a manejar los aparatos y a trabajar en
equipo. Ha sido una experiencia muy positiva», comenta Ana María
Martín, otra de las alumnas partícipes del proyecto.
Sinforiano
Madroñero
Según el estudio realizado por estos
alumnos, la avenida Sinfoniano Madroñero es la que presenta mayor
contaminación acústica en la ciudad, mientras que el casco antiguo
es una de las zonas menos ruidosas. «Hemos podido comprobar que
existen mucha contaminación acústica en Badajoz. Los autobuses más
antiguos y las obras en la carretera son los elementos que más
contaminan», afirma esta alumna.
En cuanto a los efectos para
la salud, los alumnos advierten que la contaminación acústica puede
llegar a ser bastante perjudicial. «Aparecen problemas de sordera
pero, sobre todo, el ruido es uno de los principales causantes del
estrés», concluye Ana María.