duro castigo
Los vecinos estiman que la pena de cárcel por ruidos es el
primer aviso
La sentencia de cuatro años de prisión para un hostelero de
Barcelona servirá para que "los políticos tomen nota" ·· En Santiago, los locales "cumplen
los requisitos, el problema está en los que van por la calle a altas
horas"
REDAC./AGENCIAS • SANTIAGO
Pese a que la ordenanza municipal de ruidos ha servido para dar
un golpe de efecto a la movida, los vecinos de Compostela aplauden
la condena de cuatro años de prisión que acaba de ratificar el
Supremo contra un hostelero de Barcelona, por las reiteradas
molestias que provocaba durante la noche. "Aunque no resulta
satisfactorio contemplar cómo una persona que aparantemente defiende
su trabajo acaba en la cárcel, no cabe duda de que la sentencia es
un aviso para que los políticos tomen nota", explica Xaquín Mato,
presidente de la Asociación de Vecinos del Ensanche Raigame.
El Alto Tribunal acaba de desestimar el recurso interpuesto por
el propietario del local contra la sentencia del 20 de marzo de 2006
de la Audiencia Provincial de Barcleona, que le condenó también a
pagar una multa de 8.640 euros y a indemnizar con otros 16.000 a los
afectados en concepto de daños y perjuicios causados a la salud
psíquica e intimidad personal. El Supremo confirma ahora la pena al
considerar que el dueño "sabía el peligro generado por la
explotación del restaurante para el medio ambiente", así como para
la "salud de las personas que resultaron lesionadas".
En la misma línea que Mato se manifiesta el presidente de la
asociación de vecinos del Casco Histórico Compostela Vella. Para
Xosé Antón López, "este tipo de sentencias llegan tarde, lo que
además juega en contra de los ayuntamientos y de los propios
locales", critica el responsable. "Tenemos derecho a salvaguardar la
intimidad, la salud, el descanso, pero también existe el derecho a
divertirse y disfrutar del ocio, aunque parece que lo primero tiene
más valor que lo segundo", continúa.
"Lo mejor es que todos sepamos dónde estamos y apliquemos el
sentido común", explica. "La sentencia es dura, pero también hay que
saber ver la otra parte", apostilla López.
El efecto de la ordenanza
Sin embargo, ambos responsables coinciden al señalar que el ruido
ha dejado de ser una preocupación de primer orden desde la entrada
en vigor de la normativa municipal que penaliza la violación de la
sensibilidad acústica. "Estoy seguro de que los locales cumplen los
requisitos mínimamente. Los que molestan ahora son los que van por
la calle a altas horas de la madrugada", apunta Mato. En el caso del
Casco Histórico, el ruido se concentra "en zonas puntuales y,
especialmente, en la calle", añade López. A este respecto, el
responsable insiste en que la solución pasa por abrir un debate más
amplio entre todos los sectores implicados.
Por su parte, la Asociación de Hostelería de Santiago, que es
conocedora de la resolución del Supremo, prefiere actuar con cierta
cautela y analizar el texto en profundidad antes de emitir un
juicio.
REACCIONES "
Xaquín mato Presidente de la Asociación de Vecinos del
Ensanche Raigame
· Es triste que un tribunal haya tenido que tomar una decisión
así. El dictamen llega después de varios avisos y lo más grave es
que, a veces, las autoridades anteponen sus intereses al bienestar
de los vecinos. Deberían adoptarse medidas antes de llegar al
juzgado".
xosé antón lópez Presidente de la Asociación de Vecinos
Compostela Vella
· Llegados a este punto, o las autoridades toman nota o si no los
vecinos empezarán a poner denuncias sucesivamente y, por desgracia,
aparecerán más sentencias de este tipo. No cabe duda de que es el
momento de corregir este problema de una vez por todas" .